Sahara, y derecho a decidir

Internacional

Por: Pedro I. Altamirano

La marcha verde organizada por el Rey Hassan II no puede ser considerada como una ocupación de un territorio, sino como un acto de recuperación de la integridad y soberanía, ya que el territorio del Sahara siempre fue considerado como marroquí.

En España, se identifica por derecho a decidir al acto de la lucha por la independencia de un territorio. Grave error que nace, sin duda alguna, de la endémica falta de ejercicio democrático, que impide comprender el verdadero libre ejercicio de los pueblos a decidir su futuro. Por ello damos por sentado que, apoyar el derecho a decidir, es apoyar la independencia, cuando lo que se debe respetar es el propio derecho, de forma independiente al resultado.

Nadie otorga ningún derecho, nacemos con ellos, forma parte de la ley natural de ser humano. Por tanto, nadie tiene la autoridad para conceder al pueblo saharaui ningún derecho fundamental, ni a modo individual, ni colectivo como pueblo. Mucho más, cuando hablamos del pueblo saharaui, un pueblo nómada y libre, acostumbrados a decidir.

Basar los derechos de un pueblo desde agentes externos a estos, o imponerlos para beneficio de terceros, va contra los mismos derechos fundamentales. Esto, en mi humilde parecer, es lo que, en realidad, ocurre con el pueblo saharaui. Todos se otorgan su representación, pero sin autoridad para ello. Afirman saber lo que más conviene al pueblo sin conocerlos, sin apenas escucharlos. Si por un solo instante, se hubiese escuchado la verdadera voz saharaui, se comprendería de forma clara que, como pueblo ya saben hace siglos quienes son, y qué quieren hacer.

Llevo varios años escuchando la voz de los saharauis, sin filtros, desde la diversidad de opiniones, con absoluta transparencia y sinceridad. Siempre he defendido que el derecho a decidir se ejerce de dos maneras, por la vía de las urnas, y por la de los hechos consumados. Sin duda alguna, la conclusión es clara, el pueblo saharaui ya decidió hace siglos que quería por la vía de los hechos. Son un pueblo y una cultura autóctona, pero del mismo modo, siempre se consideraron parte de Marruecos, a quien de un modo u otro, siempre juraron lealtad entre iguales.

La última el 25 de febrero 1958 al Rey Mohammed V en Mhamid Elghuezlane, en la que terminó su mensaje a los compatriotas saharauis marroquíes con las siguientes palabras “Súbditos fieles del Sahara. Guardaremos recuerdos inolvidables de este viaje y de las expresiones de lealtad y fidelidad de las que hemos sido objeto. Es para nosotros un consuelo y un estímulo hacer realidad las aspiraciones de los habitantes del Sahara que son nuestros y de todos los ciudadanos marroquíes libres, que quieren que su país conozca la dignidad y la grandeza»

Al hablar, además de hacer amigos, se aprende, más cuando los interlocutores son transmisores de la historia grabada en la memoria. Pensar por tanto que la historia del Sahara, la de Marruecos, comienza con la descolonización es un serio error que se mantiene en Europa desde la óptica colonial. Lo que se olvida es que, la historia del Sahara y de Marruecos se pierde en la historia, una historia que va más allá que la propia historia de Europa, historia de luz y cultura que se comparte con Andalucía, con la península ibérica, cuando Europa dormía en el limbo del medioevo.

Este punto, que bien pudiera tomarse como baladí, no lo es en absoluto, ya que guarda la realidad de un problema artificial, creado por las potencias colonizadoras europeas, nunca por los pueblos autóctonos. El gran Marruecos, esa enorme extensión de territorio que comenzaba en Tánger y terminaba en las mediaciones de la actual Malí hacia el sur, y que se extendía al oeste mucho más allá de las actuales fronteras de Mauritania y Argelia, era un espacio en común compartían las distintas tribus, que siempre juraron lealtad a las dinastías marroquíes.

España no completo por completo el abandono de los territorios ocupados, entre ellos el Sahara que lo consideró como propio, pero nunca dejó de ser una nación como tal.

Fue la colonización, sobre todo la francesa y española en el siglo XIX, la que levantaron fronteras a su antojo, dividiendo pueblos y naciones establecidas. Marruecos fue la más perjudicada sin duda alguna. Muchos se cuestionan Marruecos como nación antes de la descolonización. La respuesta es fácil. Marruecos fue ocupado y dividido en dos por Francia y España. Marruecos logró su independencia política de Francia y de España el día 2 de marzo de 1956; y el día 7 de abril del mismo año Francia abandonó oficialmente su protectorado en Marruecos. A través de los acuerdos con España en 1956 y 1958, Marruecos recuperó territorios antes controlados por dicho país. Pero España no completo por completo el abandono de los territorios ocupados, entre ellos el Sahara que lo consideró como propio, pero nunca dejó de ser una nación como tal.

Hay que recordar que fue Marruecos el primer país en reconocer la Independencia de los Estados Unidos, por lo que ya era nación soberana reconocida a nivel internacional por los países libre, del mismo modo que recuerdo que, si el actual Monarca Mohammed VI, lleva el VI, es porque antes hubo al menos cinco monarcas marroquíes con su nombre. Esta unidad histórica y territorial, es en la que se fundamenta la unidad territorial del actual Marruecos que incluye los territorios del antiguo Sahara Español.

Por ello, la marcha verde organizada por el Rey Hassan II no puede ser considerada como una ocupación de un territorio, sino como un acto de recuperación de la integridad y soberanía, ya que el territorio del Sahara siempre fue considerado como marroquí. Echo este que fue aprovechado por las potencias europeas para crear un conflicto en contra de los intereses nacionales marroquíes, aprovechando a parte del pueblo saharaui que luchaba contra el colonialismo español del Sahara. Lucha que, llevaron más allá en busca de una independencia del Sahara para ponerla al servicio de intereses extranjeros. Ahí nace el verdadero problema que dura ya más de cuarenta y ocho años de forma artificial manejado, hoy, por los intereses argelinos.

EL PUEBLO SAHARAUI SIEMPRE DECIDIÓ SER MARROQUÍ EXCEPTO EL TIEMPO QUE FUE COLONIZADO POR ESPAÑA QUE LO IMPIDIÓ

Poco duró la aventura, ya que a partir de 1988 lo saharauis que lucharon en contra de Marruecos, fueron conscientes del engaño y la manipulación. Aceptaron el ofrecimiento de Marruecos y regresaron a casa en paz, donde viven y prosperan más del 90% de saharauis autóctonos, a la espera que puedan regresar a casa el resto de saharauis hoy retenidos a la fuerza en los campamentos al sur de Argelia.

¿Cómo se puede, por tanto, exigir un referendo para el pueblo saharaui que ya se ha manifestado, de forma clara y rotunda, su pertenencia a Marruecos y lealtad a la corona marroquí desde hace siglos, por la vía de los hechos incuestionables? A quién hay que exigir un referendo en los campamentos al sur de Argelia, es a los responsables del Frente Polisario para averiguar, a quiénes representan, y si quieren regresar a casa o no los saharauis allí retenidos, y de ese modo puedan también decidir.

Por todo ello, las organizaciones internacionales deben respetar, por tanto, el derecho de los pueblos a decidir manifestado de forma clara y a través del tiempo por marroquíes y saharauis. Ambos llevan siglos siendo el mismo pueblo, y que viven juntos en paz. Reconocer la unidad territorial, y apoyar de forma clara su decisión como pueblo de integridad nacional, sobre todo, por las naciones europeas que aun no han dejado de mirar a África como una colonia, es una obligación inaplazable y de justicia.