Residencia Sanitas San Martín en Vitoria-Gasteiz un caos

Vitoria-Gasteiz

La hija de una residente de la Residencia Sanitas San Martín denuncia que,» están mezclando los casos positivos con los que no han dado muestras de Covid19. aislándolos en sus habitaciones, pero en la misma planta.»

Los pacientes infectados son atendidos por un personal que, y según informan desde el interior de la Residencia, no atiende al resto. Pero al estar ubicados todos juntos, dicho personal tiene que transitar por zonas comunes.

Maite Ochoa de Eribe, además de denunciar la situación de caos en la mencionada residencia, también denuncia el hecho de que la Residencia le facilite noticias de su madre a través de una centralita.Maite ha conseguido después de mucho pelearlo un contacto directo con la única médica con la que cuenta el Centro. Y por ello manifiesta sentirse en ese sentido afortunada.

Maite también siente indignación al ser atendida incorrectamente por «Carmen» a través de la centralita quien, tras una primera llamada para conocer el estado de su madre, le contesta que ya le había facilitado la información a su hermana y que su madre cursaba fiebre alta. Tras contrastar que su hermana no había hablado con nadie, Maite insiste en llamar a la Centralita para aclarar si la equivocación también se extendía a la información sobre el estado de su madre «. Y tras volver a contestarle que «su hermana podía decir lo que quisiera», la recepcionista anteriormente citada, le cuelga el teléfono.

Maite acepta y entiende que haya medidas de prevención, pero no entiende que no se contrate a más personal cualificado, ni que estén todos los ancianos revueltos y confinados.

Tampoco tiene el derecho de visitar ni de estar con sus familiares

Reproducimos la carta de Maite Ochoa de Eribe.

Buenos días, siguiendo las indicaciones que me ha dado la persona que me ha atendido telefónicamente, procedo a exponer nuestra denuncia de la actual situación que sufrimos tanto los residentes como los familiares de la Residencia Sanitas San Martín de Vitoria-Gasteiz. Esta Residencia es privada, pero tiene concertadas 74 plazas con el IFBS de las cuales actualmente tiene ocupadas 28.

El domingo día 8 de marzo, cuando los familiares asistieron a la visita de la tarde se encontraron con las puertas de la Residencia cerradas y un cartel que decía:

«RESIDENCIA EN CUARENTENA

Como consecuencia de la situación epidemiológica en relación con el Coronavirus, se ha decidido prohibir la entrada de visitas de familiares hasta nuevo aviso.

Este comunicado está firmado por Juanjo Aurrekoetxea Agirre, Director de Salud Pública y Adicciones. Departamento de Salud del Gobierno Vasco»

Esta decisión sucedió sin previa comunicación a las familias. Según los responsables de la Residencia para que no cundiera el pánico.

El colectivo de familiares de los residentes ha estado entrando hasta el sábado día 7 de marzo en los horarios de visita. Hemos contemplado el caos existente en el interior de la Residencia y creemos que no se han puesto los medios extremos para evitar la propagación del virus en sus residentes.

A los familiares se nos comunicó el miércoles 4 de marzo el primer caso de Coronavirus en la Residencia (esta persona falleció a los pocos días). Los días siguientes no se estableció ningún tipo de medida preventiva, se limitaron a informarnos de que ya habían desinfectado la habitación del afectado. El jueves 5 de marzo se produjo el traslado a Txagorritxu de otras 2 personas. El viernes 6 de marzo recibimos la confirmación de que eran positivas (una de ellas ha fallecido). A partir de este momento la única medida que estableció la Residencia fue colocar en la entrada de la misma un bote de desinfectante para los visitantes.

El jueves 5 de marzo añadieron mascarillas quirúrgicas para el que las solicitara. Fue a partir del día siguiente, viernes 6 de marzo, cuando ya fue obligatorio su uso para acceder a las plantas. Mientras tanto el personal sólo estaba dotado de guantes de vinilo y mascarillas quirúrgicas. Se entremezclaban atendiendo a los posibles infectados y a los que todavía no daban síntomas. No eran portadores ni de gafas de seguridad ni de batas desechables. El tema de desinfección se limitaba a una persona con un bote de desinfectante y un trapo para limpiar superficies que lo pasaba tanto por manillas, barandillas, botones de ascensor y mesas donde los residentes comen.

Antes de la crisis producida por el Coronavirus, las familias habíamos presentado escritos tanto al IFBS como a la Dirección de Sanitas en Barcelona. Denunciando la falta de personal, la falta de cualificación del ya existente y la pésima organización por parte de la empresa, además de otras muchas deficiencias para la atención de los residentes. Estábamos en medio de estos trámites cuando se produjo la propagación del virus.

La Dirección de Sanitas San Martín, a pesar de contemplar como el virus se iba extendiendo, no tomó ninguna medida adicional y somos conocedores de que fue un representante de Bienestar Social el que acudió a la Residencia el jueves día 5 de marzo y viendo que los residentes seguían mezclados y compartiendo habitaciones dijo a la Dirección de la empresa que debían ser distribuidos en habitaciones separadas y mantener en las zonas comunes la distancia de seguridad entre ellos.

Una vez comenzó la propagación, el número de auxiliares que atendían a los residentes seguía siendo el mismo, a esto hay que añadir que 10 trabajadores (7 ante el primer caso y otros 3 posteriormente) de la residencia fueron puestos en cuarentena en sus casas. A día de hoy desconocemos con cuánto personal cuenta la Residencia para atender a nuestros familiares. Si antes denunciábamos que era insuficiente y no cualificado, ahora con más motivo consideramos que la plantilla debe ser reforzada por personal debidamente preparado que pueda ofrecer más dedicación a cada residente para que tengan la atención que se merecen.

El pasado sábado día 7 de marzo acudió al Centro un equipo para proceder a la toma de muestras de los que creían posibles infectados y de un total de 18 tomas 16 dieron positivo. A estos últimos se les mantiene en la Residencia y después han surgido nuevos casos con síntomas.

Como hemos comentado anteriormente, los familiares hemos entrado y salido de las instalaciones hasta el pasado domingo 8. Hemos estado en contacto directo con todos ellos (residentes y personal) y podemos estar siendo transmisores de dicho virus. Según la dirección de la Residencia tienen el foco controlado, pero sabemos que hay familiares nuestros que tienen algunos síntomas y los han aislado en sus habitaciones, pero no se les ha tomado muestra para determinar si son positivos.

Hasta que se nos ha impedido el acceso, los familiares hemos visto que las medidas de prevención eran escasas e insuficientes. Están en la misma planta asintomáticos, infectados y aislados por posible contagio. Estos 2 últimos en sus habitaciones. El resto en el salón común. Desconocemos si actualmente se sigue el protocolo correcto ya que el personal sanitario de la Residencia hace lo que puede, pero no es alguien especializado en este tipo de contagios.

Se nos ha pedido calma, tranquilidad y que les dejemos hacer su trabajo, pero hemos vivido en primera persona el descontrol y la falta de coordinación existente en esta Residencia, motivo por el cual nuestra preocupación se eleva al máximo.

Entendemos que las personas infectadas que se hallan ingresadas en Centros Hospitalarios reciben atención médica especializada y cuentan con más medios que esta Residencia para paliar los efectos causados por esta enfermedad en las personas.

Se nos ha comunicado directamente desde Sanitas que, si es necesario trasladar a algún residente, porque se agrava su situación, la media de tiempo que tarda en llegar una ambulancia es de 7 horas y media.

También somos conocedores de que la única doctora con la que cuenta la Residencia permanece allí desde el cierre y de que el personal sanitario se limita a seguir las instrucciones que les ordena el Departamento Vasco de Salud, pero sin que nadie supervise si es correcto y que se están cumpliendo las medidas oportunas. Por tanto, hacemos responsables de la falta de toma de decisiones para contener la transmisión del virus entre los residentes y sus familiares a la Dirección de Sanitas, al Instituto Foral de Bienestar Social y al Departamento de Salud del Gobierno Vasco.

Por todo lo expuesto anteriormente DENUNCIAMOS:

Que la Residencia no evitara la propagación del virus tras el primer caso, procediendo a tomar las máximas medidas de seguridad tanto para los residentes que todavía no estaban contagiados como para sus familias. Como consecuencia de esta mala gestión el contagio se ha extendido hasta un total de 26 infectados, tanto personal como residentes y algún familiar. Pudiendo existir muchos más, ya que como hemos comentado anteriormente hay residentes aislados con síntomas sin haberles practicado las pruebas y los propios familiares podemos estar extendiendo los contagios.

Que a día de hoy no se haya supervisado si el protocolo que se está siguiendo en el interior de la Residencia sea el correcto. Creemos que para ello debe intervenir personal cualificado en cuestiones epidemiológicas (Departamento de Salud) supervisando las instalaciones y comprobando todas las actuaciones. 

Asimismo, SOLICITAMOS con carácter inmediato a la dirección de la Residencia y al Departamento de Bienestar Social se nos facilite:

1.- Comunicación directa del personal sanitario (médico/a o enfermero/a) que se halla en el interior de la Residencia con los familiares de los residentes que se encuentran dentro.

2.- Poder establecer, al menos, contacto telefónico con nuestros familiares para su tranquilidad y la nuestra y poder transmitir (es cuestión de humanidad) nuestro cariño a los mismos.

Estas 2 reivindicaciones son en base a que, si los familiares de los residentes que fueron derivados al Hospital de Txagorritxu, pueden recibir de los médicos que los tratan directamente información de su evolución y, además, con las debidas medidas de protección, pueden visitarlos, nosotros no estamos pidiendo más que un mínimo ya que actualmente nos hallamos en una situación de total indefensión para cuidar a nuestros seres queridos y ellos no pueden recibir ningún consuelo. Vaya por delante que hay muchos residentes demenciados o desorientados que no entenderán lo que está sucediendo.

Mi nombre es Maite Ochoa de Eribe y tengo a mi madre en esa Residencia.

No soy portavoz de nadie, pero si formo parte de un colectivo que está de acuerdo con estas peticiones y denuncias.