Penélope brilla en San Sebastián

Zinemaldia

Por Urtzi Argibay Moreno

El último Premio Donostia se concedió ayer y fue para la actriz madrileña, Penélope Cruz. El premio lo recibió de manos de Bono, el  cantante de U2, en el transcurso de una gala que tuvo carácter de sorpresa  tanto para la homenajeada como para el público. El Festival de San Sebastián ha  distinguido de este modo a la actriz española de mayor reconocimiento  internacional que, además, ha sido la imagen del cartel de la edición.

En las  últimas semanas, la organización del Festival ha mantenido en absoluto secreto  la identidad de la persona que entregaría el galardón a Penélope Cruz en el  Kursaal. El objetivo era que la actriz no supiera que su buen amigo Bono, a  quien en 2017 ella concedió el premio Los40 Golden Music Award, estaría en San Sebastián para  participar en la gala.

El músico irlandés fue presentado de modo sorpresa  por José Luis Rebordinos, director del Festival, y descendió por el patio de  butacas hasta llegar al escenario y fundirse en un abrazo con Penélope Cruz. «La vida de Penélope en la pantalla me fascina porque trata del drama de la  familia. Los artistas como nosotros, como yo, nos perdemos en nosotros mismos.  Penélope se pierde en los demás. Por eso nos perdemos en ella», ha declarado  Bono.

El público ha dedicado a la actriz una cerrada  ovación que se prolongó por espacio de varios minutos. Tras reconocer que no se  esperaba la sorpresa y declarar su amor a Bono, Cruz confesó que siempre fue «una gran soñadora». «Desde niña tuve conciencia de que soñar despierta era la  mejor manera de modelar un futuro posible siempre que la suerte te acompañe en ello», ha afirmado. Sus sueños de infancia eran ser madre y actriz y después de  tantos años de trabajo, su amor por la profesión «no hace más que crecer». «Este oficio te regala momentos en los que el alma vuela, necesitas desprenderte de tu ego para comprender todas esas diferentes y fascinantes  vidas y entregarles a cada una de ellas toda la dignidad y respeto que  merecen», ha señalado.

Además, ha expresado su «agradecimiento infinito» ante un premio que dedicó a sus padres, que siempre le brindaron su apoyo, y a  los directores que han confiado en ella, entre los que citó a Pedro Almodóvar, Bigas Luna y Fernando Trueba. También se acordó de profesores como Juan Carlos  Corazza o Cristina Rota y de su representante Katrina Bayonas, pero el momento  más emotivo fue cuando dedicó el Premio Donostia a sus dos hijos y a su marido  Javier Bardem, presente en la sala y que también estaba «incluido» en su sueño.


Tras la ceremonia ha tenido lugar la proyección de Wasp Network ( La Red Avispa), película dirigida por Olivier Assayas que la actriz española protagoniza. El filme, cuyo estreno mundial tuvo lugar en el último Festival de Venecia, es una coproducción entre Francia, Brasil, España y Bélgica. Junto a Penélope Cruz, en su reparto figuran Edgar Ramírez, Gael García Bernal, Wagner Moura, Ana de Armas y Leonardo Sbaraglia, entre otros intérpretes. La película se centra en una red de espías cubanos que a finales de los años 90 fueron apresados en EEUU, acusados de espionaje y asesinato. 

‘Diecisiete’ es el número, o más bien, la película protagonista del día de ayer. Está película se proyectó en sección oficial fuera de concurso. Cuenta la historia de Héctor de 17 años, interno en un centro de menores, participa en una terapia de reinserción con perros donde establece un vínculo indisoluble con uno tan apocado y esquivo como él. Cuando un día su perro no aparece porque por fin ha sido adoptado, Héctor, lejos de alegrarse, decide escaparse para buscarlo. Así empieza un viaje inesperado, en el que participan su hermano mayor Ismael, su abuela Cuca, dos perros, una vaca y otros animales.