Los 80 siempre vuelven

Artículos de opinión

Por Juan José Muñoz Goikoetxea

“Tu gran oportunidad puede estar justo donde te encuentras ahora” (Napoleón Hill dixit). 48 días han pasado desde aquella preciosa y heroica noche de cuento de hadas del 19 de julio de 2020 en el Wanda Metropolitano, en la que nos estremecimos y lloramos de felicidad con aquel agónico gol de Adnan Januzaj, que permitió que nuestra querida Real hiciera realidad el sueño de regresar a Europa por el que tanto había creído y había luchado durante la inolvidable temporada 2019-2020.Un tiempo que nos ha servido para sosegar nuestras reconfortantes emociones, y valorar con orgullo la que sin duda está siendo la “era dorada del realismo moderno”.

La Real ha experimentado una transformación deportiva, económica, social e ideológica en los últimos 10-12 años, que le ha hecho evolucionar de ser un club de Segunda, en concurso de acreedores, al borde de la disolución, sumida en una pérdida de identidad, con una masa social crispada y desesperada, a recuperar la grandeza de los 80, con miras ambiciosas, arcas saneadas, pasiones resucitadas en un nuevo estadio, un estilo futbolístico valiente, una afición unida, una reestructuración en Zubieta lo que ha derivado en una mejor hornada de canteranos, y en definitiva, una institución cuya meta ya no es la supervivencia, sino el éxito.Dice con acierto la nadadora Mireia Belmonte que “el ascensor del éxito está fuera de servicio.

Hay que subir las escaleras poco a poco”.En esta última década, hemos sido privilegiados testigos de cómo la Real ha ido creciendo exponencialmente, recorriendo diferentes fases. Comenzó renaciendo de la mano de Martín Lasarte, prosiguió readaptándose en la que siempre debió ser su categoría, alcanzó la excelencia con Montanier tocando las estrellas de la Champions, maduró con Arrasate siendo capaz de romper tabús coperos y de lograr una segunda clasificación europea consecutiva, se modernizó con Eusebio naciendo una nueva forma de entender el fútbol que caló tan hondo que a día hoy se ha convertido en norma imperativa en todas las categorías de la Real, y llegó a la gloria con Imanol Alguacil, potenciando y verticalizando los principios eusebianos, y obteniendo un histórico pasaporte para la final de la Copa del Rey, y un nuevo billete continental. Son ya 4 clasificaciones europeas en los últimos 8 años. Algo que era un deseo imposible para el realismo en los ambivalentes y conformistas años 90, y una quimera en el infernal primer decenio del siglo XXI, donde fuimos el hazmerreír del populacho de fuera de nuestras fronteras.

¿Dónde queda ahora aquella afición del Recreativo de Huelva que en El Colombino coreó “a Segunda” a la Real cuando agonizaba? ¿Y aquel Racing de Santander de Calatayud hipermotivado frente a los nuestros y cogido de las manos con nuestros rivales directos ? ¿Y qué decir de aquel torticero contubernio entre Málaga y Sporting de Gijón en 2008? ¿Dónde se encuentran ahora todos estos equipos que escupieron su gloria efímera a un club histórico como el nuestro? Ya en su día, cuando padecimos semejantes afrentas, advertimos que tarde o temprano, todos ellos se caerían del caballo del Cid, y que la Real volvería a palacio, como así ha sido, porque la selección natural nunca falla. Con paciencia, con un trabajo superlativo de Jokin Aperribay y de toda su Junta, y con las criticadas pero bien gestionadas direcciones deportivas, la Real ha ido creciendo, en todos los ámbitos.

Loren dio más a la Real de lo que la mayoría cree, y Olabe está demostrando ser un maestro en estas lides, a pesar de que muchos talibanes en la selva de las redes sociales, se empeñaran en su día en intentar desprestigiarle calificándole de “charlatán”, o “filósofo”, incluido el infame anterior entrenador realista quien intentó humillarle en una rueda de prensa indicando públicamente que había tenido que consultar en el “diccionario”, una palabra pronunciada por el Sr. Olabe- supongo que el mártir Garitano y algunos otros serán de la corriente que piensa que la “riqueza léxica” no es una virtud, sino un motivo para la burla (así se valora la cultura en este país).

Y así, en esta última década a pesar de unos leves altibajos que supusieron las erradas contrataciones de los desfasados Moyes o Garitano (afortunadamente la Real supo cortar por lo sano cuando llegó el momento), la Real ha dicho adiós al corredor de la incertidumbre, y ha conseguido que la dorada e inmortal década de los 80 vuelva para quienes amamos a la Real. En este corto periodo de desconexión que ha supuesto esta atípica pretemporada de la Real Sociedad 2020-2021, se han producido las siguientes novedades en el entorno txuri urdin: 1- El adiós de Martín Odegaard.El verano comenzó convulso al decidir Florentino Pérez romper el “pacto de caballeros” que en su día alcanzó con Jokin Aperribay, cuando a instancias de Zidane obligó a Odegaard a regresar a la capital, a pesar de que ambos presidentes habían apalabrado dos años de cesión.Las palabras carecen de valor si no van acompañados de hechos, y el Real Madrid ha quedado retratado.

Poca culpa de ello tiene Martin Odegaard al que deseamos de todo corazón lo mejor, y al que estaremos eternamente agradecidos. Pocos en tan poco tiempo, han dado tanto a la Real. En estos 11 meses con un inconmensurable derroche de profesionalidad y calidad, Martin ha hecho más grande a la Real. Ha sido un privilegio, un placer y un orgullo tenerte en nuestro equipo, y las puertas de la Real siempre estarán abiertas para ti. Una pena que no te hayan dejado jugar la final de Copa del Rey con la Real y a la que tú tanto contribuiste.

Eskerrik asko ta zorte ona izan, Martintxo !!!

2- La mediática contratación de David Silva.En otros tiempos, el martillazo que supuso la inesperada salida de Odegaard, habría provocado que la Real quedara bloqueada. Pero, en la era dorada, la Real no se queda con las manos en los bolsillos. Acción- reacción. Lamidas las heridas, llegó una noche de verano en la que contra todo pronóstico, se anunciaba públicamente que la Real había contratado a David Silva para las dos próximas temporadas. Por primera vez en la historia, la Real tendrá en su plantilla a todo un campeón del mundo (Xabi Alonso y Griezmann ya no estaban entre nosotros cuando alcanzaron el cetro mundial).

El mago de Arguineguín, manantial de una imaginación portentosa en el terreno de juego, no exenta de resistencia física, ha conseguido ya que la Real esté en boca de todo el universo.A sus 34 años, Silva no sólo aportará toda su clase, sino una experiencia que se antoja crucial en un curso llamado a ser el más importante de la historia moderna de la Real Sociedad, y en principio, hará que la ausencia de Odegaard no tenga tanto peso como nos temíamos. Un fichaje que me hace reflexionar en lo siguiente: ¿qué hubiera pasado si en los 90 las administraciones de Alkiza y Uranga, una vez que en 1989 se abrió la puerta a jugadores no vascos con la llegada de Aldridge, no se hubieran dejado embaucar por supremacismos ideológicos que prohibían moralmente que jugadores nacidos en el resto de España recalasen en la Real?

Por estas necedades, grandes estrellas nacionales no aterrizaron en San Sebastián a pesar de la por entonces boyante situación económica de la Real. Afortunadamente, el equipo donostiarra se ha desembarazado del veneno de la política, huyendo de vetos y volviendo a ser el equipo de todos los que sueñan en txuri urdin.

3- El mantenimiento de la base de la plantilla de la temporada pasada. Más allá de estos dos movimientos, el grueso del bloque que hizo historia el curso pasado se mantiene. En cuanto a las nuevas caras, destacamos el regreso de los cedidos Merquelanz y Guridi tras su sobresaliente paso por el Mirandés, mientras que en cuanto a las bajas, el mito David Zurutuza se ha retirado y Rulli ha sido traspasado al Villarreal por 6 millones de euros, en una operación muy rentable para nuestros intereses. Nuestros ases, a excepción de Odegaard (en contra de su voluntad), siguen entre nosotros: los Isak, Merino, Oyarzábal, Januzaj, Portu…. valoran el proyecto ambicioso de la Real, y ahora con Silva, el potencial ofensivo del equipo no tiene nada que envidiar al de nadie.

Quizás en la parcela defensiva, precisemos de alguna incorporación que confiemos que se pueda fraguar en los próximos días. 4- Los efectos del coronavirus.La pesadilla del coronavirus sigue presente en nuestras vidas, y por ende, también en el fútbol.A pesar de la liberación que supuso para todos nosotros el fin del confinamiento, el Covid sigue aquí, y aunque intentemos volver a la normalidad, todo lo que rodea a este nuevo contexto, hace que las relaciones personales tengan para todos nosotros un sabor extraño. De todos modos, cada día estamos más cerca de derrotar o al menos paliar los efectos letales de este maldito virus, y ya no podemos detenernos.

El fútbol seguirá adelante porque alimenta nuestras emociones, y aunque sigamos condenados a vivirlo por televisión sin poder acudir al Reale Arena, ello no debe causarnos frustración. El coronavirus ya ha hecho mella en la Real (Aritz Elustondo Oyarzábal, Silva y un cuarto jugador cuya identidad intuimos pero que no diremos por respeto a su decisión a que no salga a la luz, han dado positivo), y todo hace indicar que los casos se sucederán en las próximas semanas en todos los equipos. No queda otro remedio que asumir esta realidad, y sortearla en la medida de lo posible, para que la aptitud realista no se vea mermada.

5- Objetivo: ser campeones.Por primera vez en muchísimo tiempo, podemos afirmar sin cobijarnos en utopías, que la Real tiene como objetivo definido, conquistar un título.Con la final de Copa del Rey del curso pasado ante el Athletic, que todo hace indicar se jugará el 4 de abril de 2021 en Sevilla (esperemos que para entonces con presencia de público), y con la final de la Supercopa de España en Arabia Saudí, en el cuadrangular ante Real Madrid, Barcelona y Athletic, la Real tiene dos balas en la recámara para cantar el alirón.

Todo ello sin olvidarnos de la nueva Copa del Rey 2020-2021, en la que la Real estará exenta en las rondas iniciales, de la UEFA Europa League 2020-2021 que se iniciará en octubre y que tanto nos ilusiona, y de la Liga 2020-2021, en la que con un Real Madrid necesitado de romper pactos verbales para poder pescar en el mercado, y con un Barcelona inmerso en un vergonzoso folletín culebronero con Messi y Bartomeu como actores principales, la imprevisibilidad deja margen de maniobra a que equipos como la Real, el Sevilla, el At. Madrid, o el Villarreal pueden soñar con lo más alto.5 competiciones en un mismo año para la Real. Todo un manjar que podremos degustar a partir del próximo fin de semana en Valladolid, con un nuevo lema que acompañará nuestro viaje: “los 80 siempre vuelven”.¿Cuándo jugó y ganó la Real su última final de la Copa del Rey?

¿Cuándo ganamos la Supercopa? ¿Cuándo logramos nuestra mejor clasificación en la Copa de la UEFA? En definitiva, ¿cuándo fuimos campeones?En la placentera, tierna, inocente e inmortal década de los 80, que como una bocanada de aire fresco se ha adentrado en el corazón todo el realismo, para trasladar el esplendor del mejor de nuestros pasados, a un presente lleno de esperanza. A partir del próximo fin de semana, alejado de los bullicios de foros y grupos cibernéticos, pero con la independencia, la comodidad, y la tranquilidad que me proporciona el “petit comité” de mi muro, intentaré volver a narrar la que estoy seguro que será la aventura más maravillosa que hemos vivido en nuestras vidas como aficionados realistas: la de una Real Sociedad 2020-2021, que imbuida en la magia de los 80, no descansará hasta volver a ser campeona.

Aupa Real !!!!!!!!!!!!!!!!