Las víctimas de agresiones sexuales lanzan un grito de indignación contra Maati Monjib

Internacional

[9:57, 2/4/2021] Musta: Es un grito de indignación conmovedor el que acaban de lanzar, el jueves en Rabat, las víctimas de agresiones sexuales, contra las alegaciones de Maati Monjib, que atentan contra su dignidad, las privan de su derecho a denunciar y confunden a la opinión pública sobre sus casos judiciales.

En unos testimonios sobrecogedores pronunciados en una rueda de prensa organizada por el colectivo de defensa de las víctimas de violaciones bajo el lema «Los derechos de las víctimas, entre soberanía de la justicia, Estado de las instituciones y acusaciones tendenciosas», las víctimas de los casos de los dos periodistas Taoufik Bouachrine y Omar Radi, apoyadas por sus abogados, contaron la atrocidad de los crímenes cometidos contra ellas, así como los sufrimientos que padecen a diario a causa de estas agresiones, que han convertido sus vidas en un infierno, un calvario que «algunas partes no cesan de atizar mediante la difamación, despreciando los valores humanos y morales».

Asmaa Hallaoui, una de las víctimas de Bouachrine, dice haber decidido hablar en público y por primera vez, de su amarga experiencia, para que otras mujeres dejen de ser objeto de agresiones, abusos sexuales y trata humana, especialmente en los lugares de trabajo.

«Estoy aquí hoy para romper el tabú de las agresiones sexuales en los lugares de trabajo y cambiar la visión desvalorizadora de la sociedad sobre las víctimas de violación», dijo, compartiendo su sufrimiento psicológico y social, pero también el de su pequeña familia, tras las repetidas agresiones de las que fue sometida por parte de Bouachrine, así como el transcurso del juicio, y hoy de algunas partes que discuten su condición de víctima y dudan de su integridad.

«Hemos venido hoy para hacer oír nuestra voz», clama por su parte Hafsa Boutahar, quien acusa al periodista Omar Radi de agresión sexual, asegurando que luchará hasta el final para recuperar su dignidad y sus derechos.

«Me dirijo a las personas que hacen de los derechos humanos un negocio: Fui agredida sexualmente y nadie me empujó a presentar una denuncia», dijo, preguntándose si «los derechos humanos incumben únicamente a una categoría específica».

Por su parte, Sara El Mers, otra víctima de Bouachrine, habló de las heridas psicológicas que sufrió como consecuencia de la difamación y la «estigmatización social», lo que le hizo pensar en el suicidio en tres ocasiones.

El Mers, quien ocultó su rostro pero reveló todos sus sufrimientos y sus heridas, afirmó que su presencia en esta rueda de prensa obedece a su firme voluntad de romper este tabú que priva a muchas mujeres de presentar una denuncia, y a su determinación de prevenir que se repitan estas prácticas atroces contra sus «allegados o conocidos».

También relató todas las dificultades sociales que agravan aún más el sufrimiento de la agresión, como la imposibilidad de trabajar, y otras dificultades psicológicas como la incapacidad de enfrentarse a la sociedad y de mostrar su identidad, además de su salud, que requiere una atención especial.

Naima Lahrouri, otra de las víctimas de Taoufik Bouachrine, declaró que fue víctima de la difamación mediática de algunas partes que esperaban que las víctimas se retractaran de sus denuncias, señalando, en este contexto, que su caso fue «concebido desde el principio como una batalla mediática contra el órgano de prensa del acusado».

Lahrouri consideró que este caso es un ejemplo que refleja la voluntad de «algunos que pretenden ser defensores de los derechos humanos» de dañar la imagen de las mujeres y aprovecharse de su sufrimiento para obtener beneficios materiales o para ajustar cuentas con determinadas partes.

La víctima denunció los intentos de impedirle defender sus derechos garantizados por las leyes nacionales y las convenciones internacionales, y subrayó que los «pseudoactivistas» …
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