Las tragedias tienen un único apellido, Soledad

Notas

Nos jactamos demasiadas veces de ser solidarios, cuando en realidad lo somos desde nuestra comodidad. No sería de buen ver reconocerlo, aunque nos vistiese de honestidad.

Las tragedias se viven en soledad. La soledad de la noche, la soledad del desespero, la soledad de la esperanza, la soledad del silencio, la soledad de las miradas…

Nosotros los peninsulares, se nos va estos días hasta la vida de ver lo que ocurre en La Palma, cuando en realidad le añadíamos una «s» esa triste «s» que ahora se ha convertido en vidas de palmeros.

En la península nos acordamos de las Islas en vacaciones, y ahora hemos de reconocer que no sabemos nada de esos tan nuestros y queridos isleños. La morbosidad de las noticias de ver como otros están pasando las de Caín, apagamos la tele, y seguimos con nuestras vidas tan cómodamente.

¿Realmente pensamos, nos ponemos en la piel de cada palmero?,…¿ nos planteamos qué será de nuestras vidas si una lava nos destroza nuestros pasados, presentes y futuros. Nuestros orígenes, nuestra raíz?

Hoy simplemente una foto, la foto que ilustra estas humildes letras (foto de la actriz canario Toni Acosta) he tenido una «revelación», una realidad que me ha hecho temblar los cimientos de mi alma. La soledad.

¿Dónde estamos todos los peninsulares además de detrás de nuestros televisores? Hoy, ayer, y mañana cultivadores plataneros y otros tendrán que hacer un esfuerzo mientras se secan las lágrimas para poder ver y recoger todo lo que puedan. Una simple foto me ha valido más que millones de palabras.

Con una foto he sido realmente consciente sin televisores ni voces detrás explicando, ni vulcanólogos, ni mucho menos políticos, de lo que encierra cada letra de la palabra TRAGEDIA.

No estoy escribiendo sobre la recogida de ropa, las donaciones o pinchos solidarios. Hablo de cuando las luces se apagan y quedan los silencios.