LA NOCHE MÁS MÁGICA

Artículos de opinión

Por Juan José Muñoz Goikoetxea

“Y de repente llega una dulce emoción que abruma los sentidos, y hace temblar el alma”.

Cita con nuestro sueño, cita con nuestra Real… cita con nuestra vida.

!!! Preparados, listos, ya !!! Este jueves a partir de las 21:00 horas, nuestra Real Sociedad se enfrentará al Mirandés en el Reale Arena, en el partido de la ida de las semifinales de la Copa del Rey 2019-2020, con la estremecedora ilusión de encarrilar su pase a la soñada final de La Cartuja.

Tras saborear con estruendoso placer la babilónica conquista txuri urdin del Bernabéu, y la exaltación de pasión en el derby ante el Athletic, la historia llama a la puerta de nuestro hogar, en la antesala de la noche más mágica que la Real haya vivido en Donosti (Atotxa, Anoeta y ahora Reale Arena), en los últimos 32 años.

Durante este intervalo de más de tres décadas, se han congregado en nuestro templo futbolístico emociones de muy variado calibre. Pasando de la euforia por la casi consecución de la liga en 2003, las batallas en la Champions, o el ascenso a Primera en 2010, a la desazón más absoluta, con infinidad de decepciones en especial en la década ominosa afortunadamente ya superada.

Incluso en tiempos no muy pretéritos (12 de febrero de 2014), llegamos a degustar también unas semifinales coperas en Anoeta (en aquella ocasión ante el Barcelona), pero las sensaciones previas a aquel choque no alcanzaban las cotas emocionales de las de ahora, por el condicionamiento del resultado de la ida, y por las pocas expectativas reales de éxito.

En nuestro fuero interno, todos los fieles de la Real, sabemos que estamos ante una oportunidad histórica de ver cómo nuestro querido equipo pueda volver conquistar un título (la ansiada 3ª Copa), y vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que este tren no se nos escape.

Como diría Walter Riso: “aprende a disfrutar de lo que tienes hoy, en este preciso instante, luego puede ser demasiado tarde”.

La singladura de la Real por esta renovada Copa del Rey, se puede catalogar de inmaculada, con victorias tajantes ante Becerril, Ceuta, Espanyol, y Osasuna, y la épica exhibición ante el Real Madrid en la capital. El insaciable apetito de nuestros jugadores y su estimable valor le han llevado hasta las puertas del cielo, pero ahora resta por dar el paso más difícil: cruzarlas y llegar al paraíso.

Por mucho que el sentido común diga que la Real es ahora mismo la principal favorita para alzarse con este título, atendiendo a su excelso nivel de juego y a su teórica superioridad respecto a los otros tres semifinalistas (Athletic, Granada y Mirandés), no podemos perder la humildad, ni dar nada por hecho.

No queremos que se repita el desenlace de la Copa de 1988, cuando tras eliminar a los merengues, todos dábamos por seguro que la Real sería campeona, y al final nos dimos de bruces con una amarga e inesperada realidad.

El modesto Mirandés se presenta como el último obstáculo antes de llegar a la final de nuestros sueños.

Fundado en 1927, y representativo de la ciudad burgalesa de Miranda de Ebro (con una población de poco más de 35.000 habitantes, inferior al aforo del Reale Arena), el Mirandés atraviesa el momento más melodioso de su historia.

El año 2012 supuso el punto de inflexión para los rojinegros con su primer ascenso a Segunda División, y la clasificación para las semifinales de la Copa del Rey.

Desde entonces, han permanecido durante 6 de los últimos 8 años, en la categoría de plata, y se han convertido en un avezado en el torneo del KO acumulando un singular palmarés de hazañas.

Dirigidos desde el banquillo por el guipuzcoano Andoni Iraola, el Mirandés ocupa un plácido 10º puesto en Segunda División, y en estos momentos acumula 12 partidos oficiales consecutivos sin perder contando liga y copa (su última derrota se remonta al 7 de diciembre de 2019, cuando cayeron por 3-1 en los Juegos del Mediterráneo de Almería).

Con un fútbol vistoso, el Mirandés tiende a mostrarse endeble en facetas defensivas, lo cual le viene como anillo al dedo a la Real.

Su buque insignia es el irunés Martín Merquelanz, extremo izquierdo (cedido por la Real hasta final de temporada), que tras superar una grave lesión, está encandilando a propios y extraños por su habilidad y su capacidad de desborde, y el delantero brasileño Matheus Aias (ambos descansaron el pasado fin de semana). A destacar también la presencia en Miranda de otros dos jugadores cedidos de la Real: Jon Guridi y Modibo Sagnan.

Se espera la peregrinación de 1.100 aficionados del Mirandés a San Sebastián, lo que dará un colorido especial a la grada, en un ambiente que estoy seguro estará regido por las pautas de la deportividad y el hermanamiento.

Los mirandeses llegan hasta aquí, tras haber desarmado en las rondas anteriores al Coruxo (4-5), Ciudad de Murcia (2-3), Celta (2-1), Sevilla (3-1), y Villarreal (4-2)- 3 de las 5 eliminatorias requirieron prórroga para su resolución-.

En su haber se encuentra también eliminar de la Copa a la Real de Amorrortu en noviembre de 2004, tras empatar a 0 en Anduva, bajo un diluvio universal, y vencer en la tanda de penaltis.

Sin embargo, en el contexto de una eliminatoria a doble partido, los puntos débiles del Mirandés pueden quedar más al descubierto frente a una Real que no quiere dar ninguna concesión a la sorpresa.

Y es que Imanol Alguacil, auténtico alfarero de lo que en enero de 2019 califiqué como “reconstrucción”, y que al final se ha trasladado en la práctica en una auténtica “revolución deportiva y emocional”, ha conseguido que sus jugadores vivan todos y cada uno de sus partidos, como si de verdaderas finales se tratase. Y en esta ocasión, ni tan siquiera será necesario hacer un ejercicio de imaginación para interpretar la grandeza de lo que está en juego.

Sin más ausencias que la de Illarramendi (y tal vez la de Diego Llorente que aunque ha regresado a la disciplina de grupo, es probable que no esté en condiciones de volver al once), nuestro mago de Orio dispondrá una alineación rebosante de talento.

Confiemos en que una vez más, nuestro “ave césar” Isak, vuelva a reinar en el césped (ha sido inevitable en estos últimos días, cada vez que he pasado junto a la figura del Sagrado Corazón que preside la bahía donostiarra, cerrar por un momento los ojos, volverlos a abril y pensar que en realidad era la figura de Isak quien cobijaba desde lo más alto a nuestra bella ciudad).

Vuelve a ser la hora de Isak, la de Odegaard, la de Merino, la de Portu, la de Oyarzábal, la de Zubeldia, la de Remiro… La de toda esta generación de estrellas que está a punto de llevar a la Real al olimpo de los dioses, desmadejando las férreas leyes del duopolio.

El objetivo de la Real es conseguir una victoria lo más holgada posible de cara a afrontar con las mayores garantías posibles la vuelta en Anduva del próximo 4 de marzo, aunque en mi opinión, no debemos obsesionarnos en exceso con la renta, si ello puede hacernos descuidar nuestras labores defensivas (tan importante como ganar es mantener nuestra portería a cero).

En fin, preparémonos para disfrutar de la magia que siempre habíamos soñado sentir en nuestro estadio.

Recordemos encarnados en “narradores en off”, aquellos tenebrosos tiempos para el realismo, en los que desafiando a la nieve, al viento, al frío, a la lluvia, y a la depresión colectiva, decidimos no dejar sola a nuestra Real, acompañarla y darla fuerza para que pudiera salir del profundo bunker en el que se hallaba, porque nuestro amor siempre ha sido puro, y porque sabíamos que más temprano que tarde llegaría el día en el que no sólo resucitaría de los infiernos, sino que volvería a reverdecer aquellos laureles de los dorados años 80.

Querido aficionado, tú, que siempre has estado al pie del cañón a las buenas y a las malas, te merecías este momento.

Llegó la hora de alentar a nuestra Real para cumplir el gran sueño de poder jugar una final.

Juntos, lo conseguiremos.

Aupa Real !!!