La Misión del 51 que colapsó la ciudad

Artículos de opinión

Por Vicente Luis García Corres(Txenti)

Un evento religioso que movilizó a 30 mil personas en Vitoria

Elizalde convocará a la comunidad cristiana a una gran Vigilia Mariana para la clausura del Año Jubilar

A pocos días de que concluya el MME, Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, recordamos otro evento misionero que tuvo lugar hace 68 años. Nos referimos a la Santa Misión de Vitoria en el Jubileo Universal de 1951. .

Entre los días 4 al 18 de noviembre de aquel año se celebraron en la ciudad de Vitoria una infinidad de actos religiosos. El pueblo vitoriano se volcó durante esos quince días, de los que rescatamos los siguientes datos: 

Siendo obispo de la Diócesis monseñor Bueno Monreal, decidió convocar unas misiones populares

Misión Vitoria 1951 Texto obispo Bueno Monreal

respondiendo a los deseos  que el Papa Pío XII había expresado en la Constitución Apostólica “Per Annum Sacrum”. 

Esta misión fue encomendada a 30 misioneros de la Hermandad  Misionera de San Vicente de Paúl. A esta hermandad pertenecían, además de religiosos paúles,  sacerdotes de varias diócesis españolas que se ofrecían para dar charlas y meditaciones en cualquier lugar de España. 

Para organizar esta misión se establecieron quince Centros de referencia, las cinco parroquias que entonces había en la ciudad, más ocho iglesias y capillas distribuidas por la ciudad y, completaba la lista el Grupo Escolar de la Florida y el Teatro Príncipe. 

El listado quedó repartido de la siguiente manera con sus respectivos misioneros:

Parroquia de San Miguel  con los misioneros Sedano y Tirapu.

Parroquia de San Vicente, con los  misioneros Lucía y Múgica.

Parroquia de San Pedro , con los misioneros González y Barbarín 

Parroquia de San Cristóbal con los misioneros Orcajo y Rodríguez

Catedral de Santa María  con los misioneros Munarriz y Biurrun 

iglesia de El Carmen, con los misioneros Larrainzar y Franco

capilla del Prado (hoy parroquia de la Sagrada Familia) con los padres Gómez y Tapia 

capilla de la Milagrosa (el Hospicio) con los misioneros Echevarría y Oyarzun 

capilla del cementerio de Santa Isabel (hoy fuera de uso) con los misioneros Fernández y Larraya 

capilla de los Marianistas con los misioneros Bacaicoa y Mendizabal 

capilla de Santiago (Hospital de Santiago) con los misioneros Estefanía y De Marcos 

capilla de las Oblatas (hoy parroquia de los Desamparados) con los misioneros Malón y Tejero

capilla de San José, de las Hermanitas de los Pobres, (ubicada en la zona del hoy Parque del Norte) con los misioneros Nieva y Aguirrebalzategui.

en el Grupo escolar de La Florida los misioneros Domeño y Vera

y en el Teatro Príncipe  los misioneros Langarica y Herrera.

PP Misioneros Vitoria 1951

Esta misión fue preparándose con tiempo, casi un año antes se iniciaron las gestiones y preparativos. Se creó hasta un Secretariado de prensa y radio que daba cuenta a través de los medios de comunicación locales de lo que ocurría cada día. 

Un protagonismo destacado tuvo la imagen de la Vírgen de Fátima, reconocida como Virgen Misionera. La imagen llegó “por  el cielo” desde Cova de Iría (Portugal) en un trimotor de la Escuela de Aviación de Jerez, pilotado por dos vitorianos, los capitanes Jubera y Grandes. 

Virgen de Fátima llega a Vitoria 1951

En las crónicas de la época se hacía una referencia expresa a la afluencia de fieles al sacramento de la confesión, indicando cómo los sacerdotes llegaban a permanecer en los confesionarios hasta altas horas de la noche debido a la afluencia de personas. 

Respecto del clero diocesano se destaca  en las crónicas la participación de todos, desde el obispo hasta los seminaristas. Para ello se organizaron unas charlas impartidas por los misioneros previamente y que sentaban las bases doctrinales en las que todos debían de coincidir y transmitir, sobre todo en temas de moralidad familiar, diversiones, y santificación de las fiestas. 

La apoteosis final, a la que se calcula acudieron unas 30.000 personas, un alto porcentaje de los 52.000 habitantes censados en aquellos años.

En la memoria permanece todavía la participación de los jugadores del Deportivo Alavés, que acudían con la satisfacción del triunfo en su último partido. Fueron los jugadores del Glorioso quienes llevaron en andas la  imagen de la Virgen de Fátima. 

Mision 1951 Alavés

Y en el capítulo de las cifras podemos añadir que se organizaron 30 procesiones eucarísticas y otras 60 jubilares, 15 rosarios de la Aurora, como los de cada 5 de agosto, en los que participaron cada día entre 18 y 20 mil personas. El coro que participó en los actos de cierre de la Misión estaba compuesto por 650 voces y dos bandas de música. Se instalaron 200 altavoces en toda la ciudad para las prédicas de los misioneros, un trabajo que se encargó a la empresa Casa Frías de Pamplona. Se editaron 5000 carteles y se repartieron 70.000 estampas de la Virgen de Fátima. Y como último dato el obispo, Bueno Monreal, se dirigió personalmente por carta a 2.188 comunidades religiosas de todo España solicitando sus oraciones por los frutos de la Misión. 

Aquel 18 de noviembre el alcalde de la ciudad Sr. Lacalle pronunció un discurso que ahora recojo en su integridad:

“ Soberano Señor Sacramentado, Autor del Universo, Redentor del género humano, Juez Supremo de vivos y muertos, Principio y Fin de todas las cosas. Aquí tenéis a la ciudad de Vitoria, que, enfervorecida, viene a postrarse a vuestros pies para rendiros público y solemne homenaje de adoración; para expresaros su gratitud sin límites por las abundantes gracias que sobre ella habéis derramado; y para consagrarse a vuestro divino servicio, en desagravio de nuestros pecados  y de los de todo el mundo. 

Señor, vuestros hijos de Vitoria adoran con la más profunda humildad  a vuestra Majestad Divina; reconocen vuestro soberano imperio sobre todos los seres que habéis creado de la nada, y especialmente sobre nosotros, vuestros más fieles vasallos. 

Os damos, Señor, las gracias más rendidas por el inmenso beneficio que nos habéis dispensado al enviarnos esta Santa Misión que ha traído a vuestro redil tantas ovejas descarriadas de vuestro rebaño.

Dignaos, Señor, escuchar favorablemente la ferviente oración de vuestros hijos.

Remediad nuestros infortunios.

Iluminad a nuestros gobernantes. Dad a España, y con ella a Vitoria, una paz perdurable. 

Recibid, Señor, benignamente este acto de desagravio de nuestros pecados privados, familiares y sociales. Os lo ofrecemos arrepentidos y penitentes. 

Y en prueba y afirmación de nuestra fe, a vuestra Realiza Divina prometemos:

Santificar las Fiestas, oyendo la Santa Misa, que nos servirá de alimento espiritual, consuelo  y de fortaleza en nuestras adversidades; y no profanar con el trabajo, ni con las diversiones inmorales los días destinados a Vos. 

Honrar vuestro nombre en todo tiempo y lugar y no mancharlo jamás con el infame lenguaje de la blasfemia. 

Recibir en  la Eucaristía vuestro Cuerpo Sacratísimo y vuestra preciosa Sangre con alma limpia y corazón contrito; después de una sincera confesión de nuestras culpas. 

Ejercer la caridad cristiana, acercándonos a los menesterosos y, de ese modo también a Vos, Señor, con la práctica de las obras de misericordia y todas las demás virtudes. 

Amaros, en fin, sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. 

Señor, Dios nuestro, cuando en la hora de nuestra muerte nos llaméis a dar cuenta de nuestros actos a vuestro Supremo Tribunal, concedednos que, por la intercesión de vuestra Santísima Madre y madre nuestra, recibamos los últimos Sacramentos, y, llenos de vuestra gracia, nos coloquemos a vuestra diestra para gozar con Vos, en el Cielo, por todos los siglos de los siglos. Así sea.”

Non solum sed etiam

Es entretenido “bucear” en el pasado y, ayudado de viejas reliquias familiares, recuperar la crónica de acontecimientos que hoy, a todas luces, serían inimaginables. 

Para nada es un relato de añoranza del pasado. Solamente el texto que he reproducido del alcalde de la Vitoria de aquel 1951 tiene un sabor añejo, casi medieval, y que encaja perfectamente en aquella España de la postguerra, y para nada con la sociedad de hoy. 

Pero si bien las formas de entonces no nos valen para hoy, y sería anacrónico el pensar reeditarlas, sí encuentro algo que era válido hace 68 años, y lo sigue siendo hoy: una Iglesia que no anuncia a Jesucristo no cumple con su misión.  Otra cosa es el cómo y dónde se ponen los acentos en esa misión y en este anuncio. 

Denuncia, anuncio y acción. Esa es la tríada sobre la que se sustenta la misión evangelizadora de la Iglesia, y de todas las religiones podríamos añadir, hoy: lo vimos recientemente en el acto interreligioso celebrado en la ciudad el 19 de octubre, lo hemos escuchado en el Sínodo de la Amazonía, que encara su última semana. 

Las procesiones de hace 68 años son nuestras manifestaciones hoy; las pláticas y meditaciones, son hoy charlas, conferencias y seminarios; las estampas hoy son wassap o historias en instagram; la imaginería hoy recorre las redes con otros rostros en canales de you tube.

El 7 de diciembre la ciudad de Vitoria va a vivir como cierre del Año Jubilar Mariano en el 50 Aniversario de la inauguración de su Catedral Nueva de María Inmaculada una gran Vigilia Mariana dedicada a pedir por las vocaciones. 

A los cristianos de la Diócesis de Vitoria se nos presenta una oportunidad para demostrar que creemos en el poder de la oración, de verdad. 

No deberían ser excusas para no acudir el “que ni conmigo ni con mi grupo han contado para prepararlo”; ni tampoco que “si voy estoy respaldando al obispo y sus ideas”. 

Cuando éramos 52 mil habitantes, 30 mil se sumaron a los actos y de esos, muchos no habían contado con ellos en la organización, y otros, seguro que no comulgaban algunas ruedas de molino. Hoy somos 450 mil habitantes. Vitoria vivió su misión del 51. Hoy, Vitoria-Gasteiz está llamada a la Misión del siglo XXI.

Hemos vivido un mes pensando en las misiones extramuros, estas de hace 68 años nos recuerda la necesidad misionera intramuros.

La Gran Vigilia vocacional será uno de los actos previstos para esa clausura con el programa que hoy hacía público el obispado en una Nota de Prensa que reproduzco

NdP 

50 AÑOS DE SU CONSAGRACION La Catedral Nueva cierra su Año Jubilar con eventos abiertos a toda la ciudad Entre otras, destaca una Gran Vigilia, el concierto de niños de la Escolanía de San Lorenzo de El Escorial y el testimonio de María Martinez, enfermera bilbaína abortista. Más de 60.000 personas y decenas de colegios, asociaciones, centros culturales, cofradías y casas regionales han celebrado el jubileo mariano en este templo. Una placa recordará este Año Jubilar, se colocará la renovada talla de la Inmaculada y habrá una ordenación diaconal. 22 de octubre de 2019. Cuando se va a cumplir un año de la apertura de la Puerta Santa con motivo del Jubileo otorgado por la Santa Sede a la Catedral María Inmaculada, Madre de La Iglesia, el Obispado de Vitoria ha organizado una serie de eventos abiertos a toda la ciudad para poner el broche de oro a estos 365 días de visitas, actos y celebraciones. Como primer acto, el sábado 30 de noviembre a las 17:30h, María Martínez, enfermera que realizó centenares de abortos y hoy muy comprometida con la causa pro-vida, ofrecerá una conferencia en la Catedral sobre su experiencia vital y las razones que la llevaron a un cambio radical. Esta bilbaína ha ofrecido charlas y ponencias en muchas ciudades de Europa y América, logrando remover conciencias sobre el tema aborto. El martes 3 de diciembre a las 19:30h, el coro de niños de la Escolanía de San Lorenzo de El Escorial actuará en un concierto nunca antes visto en Vitoria. Este coro, fundado en 1567, es uno de los más prestigiosos del mundo con actuaciones en la Capilla Sixtina de Roma, el Teatro Real de Madrid o la Catedral de San Patricio de Nueva York y ha hecho giras en países como Francia, Rusia o China. El coro interpretará piezas de grandes compositores como Mozart, Bach, Beethoven y también de los alaveses Jesús Guridi y Vicente Goicoechea. El sábado 7 de diciembre, víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Catedral acogerá desde las 21:30h una Gran Vigilia en la que todas las parroquias, cofradías, casa regionales, asociaciones y colegios de la Diócesis traerán al templo en peregrinación las imágenes de los santos titulares de cada una de ellas y en la que se rezará por la ciudad y el territorio que comprende la Diócesis -Álava, Treviño y Orduña- y, de manera especial “por las vocaciones a las que el Señor nos llama a cada uno, sea al matrimonio, a la vida religiosa, al sacerdocio o a aquella a la que nos entregamos y que conforma nuestra vida” tal y como ha pedido el Obispo de Vitoria. Esta cita pretende “unir todos los carismas y sensibilidades de nuestra Iglesia de Vitoria bajo María Inmaculada, Madre de la Iglesia, Madre de Dios y Madre nuestra en el cierre de este Año Jubilar Mariano” y “acoger la pluralidad de nuestra Iglesia de Vitoria”. D. Juan Carlos quiere que los “testimonios increíbles” de quienes han ganado el jubileo y la notable visibilidad que ha tenido esta Catedral estos meses “continúen en el tiempo” gracias al impulso del Año Jubilar y este templo, situado en el corazón de Vitoria, se convierta en un “referente y casa abierta para todos los vitorianos y alaveses”. Desde el comienzo de la Gran Vigilia y durante toda la madrugada, la Catedral estará abierta para poder orar ante el Santísimo hasta el rezo de laudes y rosario a las 10:00h del día 8. A las 12:30h de este último día jubilar, el Obispo celebrará la Solemne Eucaristía de cierre de este año santo y tras ella, descubrirá una placa conmemorativa junto a la entrada que este año ha recibido a los miles de visitantes que han querido ganar el jubileo mariano en esta Catedral. Como culminación de este día, por la tarde, a las 19:00h, el Obispo ordenará a un nuevo diácono, actualmente uno de los 16 seminaristas, en una ceremonia de especial importancia para la Diócesis por ser este un paso más para el futuro de la Iglesia en Vitoria. Junto a esto, la talla de la titular del templo, María Inmaculada, volverá a la Catedral tras unos meses de restauración gracias al apoyo de la Diputación Foral de Álava. Con una cara renovada y colores vivos, el domingo 1 de diciembre a las 12:30h se colocará de nuevo en el altar mayor. Estos eventos cierran el año más activo de este templo que ha sido capaz de demostrar su valor y funcionalidad a la vez que ha exhibido su potencial artístico y turístico y que se suma así a la utilidad y atractivo para Vitoria-Gasteiz y para el conjunto de la Diócesis.