La comunidad rumana en la diáspora seguirá con esperanza la visita del Papa

Artículos de opinión

Vicente Luis García Corres (Txenti)

La sede para Francisco en la ceremonia de beatificación está hecha con madera de las prisiones de los obispos.

La visita a Rumanía del Papa Francisco será seguida con interés por parte de la comunidad rumana  en la diáspora. Muchos de sus integrantes recuerdan la que hizo en su día Juan Pablo II. Este es el caso de Valentina Gianina Stan, presidenta de la Asociación Vida Cultural Rumana ErrumakulturLa visita del Papa Francisco también se puede interpretar  como la continuación del camino iniciado por el Papa Juan Pablo II hace 20 años en su visita a Rumanía, que la nombró «Jardín de la Madre de Dios». Recuerdo que en ese entonces tenía yo 18 años y me pareció muy emocionante escuchando el grito que se levantaba en la plaza “¡Unidad!” “¡Unidad!”…”

Comunidad Ortodoxa rumana en Vitoria-GAsteiz

Valentina valora muy positivamente esta visita porque “desde mi punto de vista  la veo como un acercamiento entre la iglesia católica y la ortodoxa que, espero, se vuelva cada vez más sólido, basado en los valores fundamentales cristianos.”

La presidenta de Errumakultur es consciente de la situación de la comunidad católica en Rumanía: “un gran porcentaje de la población rumana es ortodoxa, aproximadamente el 85%, mientras que sólo el 5% son católicos, pero eso no nos impide tener una buena convivencia, encontrándonos todos bajo la unidad de la fe compartida. El eslogan de esta visita es «¡Caminemos Juntos!», que lo veo como una llamada a la comunión y cooperación entre todos indiferentemente de nuestras creencias y etnias, al respeto de las tradiciones, de las culturas, de las costumbres de cada realidad, dentro de la unidad de un país” señala Valentina que, también, lamenta perderse este acontecimiento: “Desafortunadamente no puedo estar presente en este acontecimiento tan importante, me hubiera gustado mucho poder estar allí…”

Otro al que le gustaría poder vivirlo en primera persona es Radu Ursu, el sacerdote que atiende a la comunidad rumana en Vitoria-Gasteiz desde la parroquia ortodoxa-rumana de San Cosme y San Damián. Radu cree que uno de los momentos más emotivos será la beatificación de los 7 obispos  de rito greco-católico encarcelados en los años 50.  Precisamente para la liturgia de beatificación que tendrá lugar el 2 de junio, cuenta Radu que se ha confeccionado una sede  “con grandes significados espirituales y simbólicos”. La sede, cuenta el Pope, está hecha con maderas auténticas de las cárceles de Sighet y Gherla, donde estuvieron los obispos que van a ser beatificados.

Sede Papa Rumania

La madera es de roble autóctono, una madera noble y fuerte que tiene diversos tonos y colores. Tiene también un brillo que simboliza la fe de hoy y de siempre, que es viva.

En la confección de la sede también se ha empleado láminas de oro, metal noble, que hace referencia a los presentes de los Magos de Oriente en Belén junto al incienso y la mirra. La tela blanca quiere significar la nobleza del pensamiento cristiano y la esperanza que siempre nos ofrece la fe.

La sede ha sido concebida en 7 partes recordando a los 7 obispos; así mismo en los laterales hay como dos rejas con 7 barrotes que recuerdan las ventanas de las celdas.

El autor de este trabajo es Andu Marginean, nacido en la localidad de Sibiu, licenciado en la Facultad de Arte de Bucarest. 

Estos datos, aclara Radu, han sido facilitados por el responsable de comunicación para esta visita a Rumanía, el sacerdote Cristian Barta.

Non solum sed etiam

La labor ecuménica que los santos padres, desde Juan XXIII en adelante, vienen realizando ha ido teniendo su réplica a pequeña escala en diversos lugares de la tierra. Donde la Iglesia católica es mayoritaria, como es el caso de este país, la Iglesia católica ha ido haciendo gestos de acercamiento, de integración y de comunión real y efectiva con otras iglesias cristianas. La sintonía con la Iglesia ortodoxa es amplia y ello ha hecho más fácil avanzar en esa unión espiritual. Muchos de los templos que hoy son parroquias para la Iglesia ortodoxa, han sido antes templos católicos que un día se cedieron a los hermanos ortodoxos.  El lema de esta visita en muchos sitios ya no es una invitación, ¡Caminemos!, sino una constatación ¡ Caminamos!