ISC Exige presencia de observadores en el juicio de sus presos políticos. Se filtran los detalles de la operación interna y pormenores legales del Frente Polisario

Internacional

Desde La Iniciativa Sarahaui por el Cambio (ISC) hacen llegar la «chapuza» de unas detenciones a través de una nota de prensa.

Un hecho sin precedente en los anales de la agencia de prensa oficial del Polisario (SPS): la publicación de los detalles de una operación policial interna y sus pormenores legales.

Por fin, aunque con tres días de retraso, las autoridades judiciales saharauis se pronunciaron sobre el caso del secuestro de los activistas de Iniciativa Saharaui por el Cambio, Mulay Abba y Fadel Braica y del comunicador social Zeidan Mahmud detenidos por causas hasta ahora desconocidas.

Parece que el fiscal y demás autoridades judiciales sólo se interesaron ayer incurriendo en el absurdo de proporcionar cobertura legal a lo que a todas luces fue un atropello a las normas y requisitos básicos de una detención ajustada a Derecho. Dos detalles que no se tuvieron en cuenta a la hora de armar esta chapuza.

Primero nunca hubo mandato judicial para las detenciones, tan solo hubo arresto rutinario de unos “sospechosos” ocultando las labores de inteligencia y seguimiento que acompañaron cada detención o secuestro. Otro detalle no menos significativo: las familias de los secuestrados no han recibido hasta el momento notificación alguna del arresto, ni del paradero de sus seres queridos.

Conclusión: tuvieron que transcurrir tres días para que el poder judicial se diera por enterado. Durante todo ese tiempo, los secuestrados permanecieron en un limbo, en condiciones de confinamiento y aislamiento propias de Guantánamo o peor aún de la tristemente celebre cárcel secreta de Rashid. La fiscalía “descubrió” por fin que el delito no era del calibre que se suponía, ni de “alta traición”, ni de “conspiración con el enemigo” o “conexiones con servicios extranjeros” como proclamó al unísono la turba de “patrioteros” y propagandistas a sueldo. A su pesar, no ha sido delito de “traición” sino de “difamación” – muy de moda en la prensa rosa – o incitación a la “desobediencia civil”. Tanto espectáculo para terminar en nada, en el decepcionante “parto de una montaña”.

Después de todo, ni hubo caso, ni hubo pruebas. Fue, ni más ni menos, una operación política muy mediocre con fines de linchamiento moral e intimidación contra personas por sus críticas hacia los gobernantes. De paso lanzar un aviso a navegantes. El sistema judicial, desde el Fiscal al Ministro de Justicia, se prestó, como se suele estilarse en todo sistema totalitario, para ejercer de comparsa y encubrir al poder político, dejando en total desamparo a personas inocentes, al menos hasta que se demuestre lo contrario.

No menos sorprendente es el silencio observado hasta ahora por la Comisión Saharaui de derechos humanos en un tema, en teoría, de su exclusiva competencia.

Iniciativa Saharaui por el Cambio condena de la manera más enérgica este nuevo abuso de autoridad y exige, tal y como ha sugerido el portal Confidencial Saharaui, la presencia de observadores internacionales para que el proyectado juicio de nuestros presos políticos sea, de verdad, justo y transparente. De lo contrario, será tan sólo, una puesta en escena más.