Greenpeace: Una de las 11 orcas encerradas en la ‘cárcel de ballenas’ rusa ha desaparecido. Podría haber muerto

Internacional Nacional

Representantes de la compañía encargada de mantener a las orcas y belugas enjauladas denunciaron a las autoridades locales la desaparición de una de las orcas tras haberse encontrado las paredes de una de las jaulas rotas. Sin embargo, sabemos que es prácticamente imposible que estos animales desaparezcan: el recinto está bajo vigilancia constante, hay cámaras de seguridad y las redes de las que están hechas las jaulas son muy difíciles de romper. Además, es precisamente en esa jaula donde se encontraba una de las orcas en peor estado de salud.

Desde la coalición de ONG ‘Free Russian Whales’ se ha pedido una investigación para aclarar si se trata de un caso de maltrato animal que ha resultado en la muerte de una de las orcas.

Mientras tanto, nuestros compañeros de Greenpeace Rusia siguen a la espera de poder intervenir e inyectar agua caliente en las jaulas para mantener a estos cetáceos con vida

11 orcas y 87 belugas permanecen cautivas en esta ‘cárcel de ballenas’ al este de Rusia. Entre ellas, 15 crías. ¡Algunas llevan encerradas en estas pequeñas celdas desde julio del año pasado!

Estos animales amenazados han sido capturados para ser vendidos ilegalmente por varios millones de euros a delfinarios chinos.

¿Sabías que los cetáceos nadan hasta 100 kilómetros diarios? Pero en esta ‘cárcel’ están hacinados en una especie de piscinas diminutas, como muestran las imágenes obtenidas por Greenpeace Rusia. Además, nadar libremente les permite mantener su temperatura corporal frente a las frías aguas rusas y su prisión les está provocando la muerte por hipotermia.

Las crías están separadas de sus madres, aumentando la mortalidad de estos animales. Su supervivencia está en peligro, y al menos tres de los animales han muerto ya. Los demás no sobrevivirán mucho más encerrados en una cárcel. Necesitan ser liberados urgentemente.

Patricia, desde Greenpeace estamos trabajando para que la presión internacional llegue a oídos de las autoridades rusas. El comercio con ballenas y delfines para espectáculos está prohibido. Los animales deben ser liberados cuando antes para cumplir la legislación y garantizar su supervivencia. Mientras tanto, nuestros compañeros de Greenpeace Rusia van a adquirir equipos térmicos para inyectar agua caliente en las jaulas y mantener a los animales con vida y en condiciones óptimas de salud.