Greenpeace: Ha nacido una orca

Internacional Nacional

La población de orcas residentes del sur en las costas de Canadá está de enhorabuena. Ha nacido una cría y, por ahora, parece feliz y saludable. Es una muy buena noticia y podría suponer un alivio para este grupo, en el que desde 2015 ninguna cría ha sobrevivido hasta la madurez.

Tristemente, otra orca de este grupo apareció en los titulares de todo el mundo después de haber cargado a su cría muerta durante 17 días en señal de duelo. Una de las razones por las que estas orcas tienen tan difícil su supervivencia es porque el salmón chinook, su principal fuente de alimento, está en rápido declive debido al cambio climático. Sin suficiente salmón, las orcas se mueren de hambre. Los ejemplares de esta población están tan desnutridos que, en algunas de ellas, se pueden observar hasta las costillas.

La contaminación y el ruido del tráfico de embarcaciones también parecen estar acelerando la desaparición del grupo. A mediados de los años 90 eran 100, ahora son 74. Y si siguen adelante los planes para construir un gigantesco oleoducto de 1.150 kilómetros, esta población de orcas podría extinguirse por completo.

El proyecto Trans Mountain Expansion Project aumentaría 7 veces el tráfico de buques cisterna —que trasladan enormes tanques de petróleo— en la costa del océano Pacífico. Como consecuencia, las orcas quedarían expuestas a un mayor riesgo de colisión mortal con un buque cisterna y el ruido afectaría a su capacidad de encontrar la poca comida que les queda para comer. Si ocurre un accidente, las consecuencias del vertido de petróleo serían el último clavo en su ataúd. Necesitan ayuda urgente.

Pero si presionamos a los 12 bancos internacionales que financian estos oleoductos o a las empresas que los construyen —entre ellos el BBVA—, todavía estamos a tiempo de salvar a las orcas. Desde Greenpeace hemos pedido al BBVA que deje de destruir el planeta a través de su apoyo para financiar a las empresas que construyen estos oleoductos peligrosos: nuestros activistas colocaron en la puerta de su sede una gran tubería simulando uno de esos oleoductos y entregamos vuestras más de 400.000 firmas contra este proyecto.

Patricia, en Greenpeace no aceptamos dinero de gobiernos ni empresas para poder denunciar a todas aquellas personas o instituciones que amenazan el planeta. Solo personas comprometidas como tú hacéis posible nuestro trabajo. Con tu apoyo podremos seguir diciéndole al BBVA y el resto de bancos internacionales que no financien la destrucción del medio ambiente.