Greenpeace: Aviones y crisis climática

Nacional

Hace unos minutos varios activistas de Greenpeace han entrado en la estación de Atocha de Madrid y han desplegado una pancarta de 10×3 metros sobre las vías del tren con el mensaje: «Ábalos: faltan trenes, sobran aviones» para pedir al Ministerio de Transportes que apueste por el ferrocarril frente al avión y el coche para frenar la crisis climática.

Patricia, este es un verano extraño. La ausencia de turistas y la bajada general de la movilidad ha dejado escenas nunca vistas con estaciones y aeropuertos vacíos. Quienes sí han podido viajar, han visto cómo al coger el tren —uno de los transportes menos contaminantes— Renfe había recortado horarios, o no quedan billetes, o estaban carísimos por falta de promociones. Ante esta situación, muchas personas han optado por ir en su coche o en avión, medios más contaminantes y que no ayudan a reducir las emisiones del transporte.

La crisis del coronavirus no nos puede hacer olvidar los efectos de la crisis climática. El avión es el modo de transporte más contaminante por viajero transportado, sobre todo cuando se trata de vuelos cortos. Aunque también tenemos que ser realistas: el avión seguirá siendo necesario para conectar las islas o para los destinos más alejados, pero en la península lo mejor es usar el tren siempre que se pueda y evitar los vuelos innecesarios, mientras se desarrollan nuevos combustibles que nos permitan volar en el futuro de forma neutra en emisiones.

La eliminación de los vuelos cortos es una tendencia en Europa. Por ejemplo, el gobierno francés ha impuesto medidas climáticas como condición para ayudar a Air France, limitando los vuelos nacionales en favor del tren. Mientras, en España nuestro Gobierno prepara una inyección de capital para rescatar Air Europa y facilitar así su compra por Iberia. Con esta acción directa, pedimos que se incluyan condiciones climáticas a las ayudas económicas a las aerolíneas. Un rescate que además debe mirar por las personas y no por.