Fotos que cuestan vidas

Artículos de opinión

Por La libertad es su derecho

Llegaron los menores de origen saharaui en «Vacaciones en Paz». Ningún control. No sabemos quiénes ni cuántos con seguridad, ni si su identidad es auténtica. Ni tan siquiera si realmente ellos querían venir. Tampoco si tienen familia de acogida cuando llegan a España, ya que vemos que, una vez aquí, las asociaciones piden con urgencia algún solidario para los niños que aún no tienen familia, pese a ser una exigencia para la obtención de visados.

Mientras, muchos políticos españoles, los que han tragado con las irregularidades del programa político «Vacacionesen Paz», con las falsedades evidentes y aún así han seguido financiando ese desaguisado (cada vez menos), se frotan las manos.

¿Por qué? Porque llega el momento de la ansiada foto de cada año. Una tierna foto de los alcaldes con niños para salir en prensa y favorecer su imagen solidaria. Quizás incluso arañar alguna intención de voto en su ciudad o en su pueblo. Por supuesto, esos niños les dan igual, ni saben ni quieren saber nada de ellos. «Amigos del pueblo saharaui», que hasta ponen en su Ayuntamiento banderas de un estado que España no reconoce, pero es «una medida popular». En verdad, les da igual. Les vale una dulce e inocente foto con niños. Qué buena gente, ¿verdad? Populismo en estado puro.

Pues desde aquí, les vamos a explicar las consecuencias de esas fotos, de cada una de esas instantáneas de falsa e irónica sonrisa, que sentencian a mujeres españolas secuestradas por sus familias biológicas y contribuyen a mantener un bloqueo informativo sobre la realidad de las violaciones de Derechos Humanos en los campamentos, con la complicidad y connivencia del Frente Polisario, que les ríen las gracias a nuestros políticos y lo mismo les da que sean de color rojo, azul, verde, amarillo, morado, naranja o multicolor, siempre que vaya con foto, porque, para el Frente Polisario y sus acólitos, ese Programa político de acogimiento estival es sólo un negocio. Nada más, pero la foto es oxígeno para su propaganda política de «promoción y consolidación de su Estado democrático «.

Políticos españoles que se hacen esa foto y otras, reconociendo a un presidente buscado por la justicia española, sin mirar las consecuencias y que, al final, contribuyen por inacción al mantenimiento de los secuestros de ciudadanas y ciudadanos españoles y la retención contra su voluntad de más de 50 mujeres residentes legales en España. Casos de flagrantes violaciones de Derechos Humanos en los campamentos saharauis de Tinduf ante las que nuestros políticos hacen la vista gorda a cambio de «mejorar» su popularidad a nivel local.

Pero no piensan, ni quieren pensar en situaciones que parece que les sean ajenas, aunque no sea así. La sevillana Maloma Morales de Matos (secuestrada por su hermano biológico desde el 12 de diciembre de 2015) y la alicantina Koria Badbad Hafed (secuestrada por su padre biológico el 4 de enero de 2011) y recientemente, Bua Da Mohamed Fadel Breica, secuestrado, detenido y encarcelado arbitrariamente hace 20 días, en una ola de represión dirigida por el Frente Polisario en los campamentos contra voces críticas, que mantiene también en prisión a Moulay Abba y a Mahmoud Zeidan.

Tres voces críticas apartadas a la fuerza de la sociedad, que ayer pasaron a disposición judicial en diligencias previas, sin notificación a sus familias, sin abogado y sin ningún tipo de garantía, con la misma ropa desde el día de su detención y ante una corte militar, porque el Frente Polisario y toda su estructura es militar. Mentiras y más mentiras. Porque ayer mismo, la Liga Española Pro Derechos Humanos emitió un comunicado asegurando que tenían la promesa del Frente Polisario de que los tres detenidos tendrán un juicio justo y con garantías. Promesa hecha mientras ellos estaban ya declarando, sin derecho alguno reconocido, ante un tribunal en los campamentos… ¿Cómo se come eso tratándose, además, de un ciudadano español?

Pero hay que sonreír, que eso les sube el índice de popularidad y en verano, nadie quiere noticias malas. Da igual que a un ciudadano español y a otros dos más de origen saharaui, el Frente Polisario les esté aplicando exactamente el mismo modelo de detención, encarcelamiento y enjuiciamiento que tantas veces se ha denunciado con los presos Gdeim Izik. Todo el movimiento solidario está callado. También el Polisario. Sordos, ciegos y mudos ante violaciones de Derechos Humanos muy graves a ciudadanos españoles. ¿No se puede romper una lanza en favor de las familias saharauis cuyos hijos están encarcelados en la prisión de Edhebia en las inmediaciones de Rabuni, capital administrativa del Polisario, sin motivo ni razón, vilipendiados en campañas de desprestigio, sin calendario concreto de procedimiento ni fecha de juicio, sin visitas familiares, ni información? ¿Da igual que secuestren a mujeres españolas y residentes en España para someterlas a la voluntad de los hombres de sus familias, casadas en matrimonios forzados y violentadas desde todos los puntos de vista, en una práctica de violencia extrema contra la mujer que se justifica como tradición y cultura»?

A nosotros no nos da igual. Todo crítico, como nosotros, es acusado por el aparato del Frente Polisario y sus acólitos de «traidor, vendido, pagado por Marruecos». Porque no hay otro argumento para callar a quienes pierden el miedo y dicen verdades como puños, que ponen en evidencia la corrupción en el seno de la cúpula del Polisario y la indecente utilización de los campamentos para su beneficio propio.

Esta Plataforma quiere expresar su solidaridad con las familias biológicas de Moulay Abbah, Bua Da Fadel Breica y Mahmoud Zeidan y con ellos, que merecen garantía de sus Derechos Fundamentales, plenamente conscientes de que los tres están encarcelados, aislados e incomunicados precisamente por denunciar situaciones que estaban afectando a los derechos de su pueblo y a su causa, igual que el deterioro de la sociedad, fracturada, malherida de frustración y confundida por los mensajes del Polisario, que monopoliza el discurso político y pliega las rodillas de su pueblo para que sigan con la venda en los ojos.

Por eso, mientras el Frente Polisario siga violando los DDHH de la población de los campamentos e intimidando a quienes están en la diáspora para que guarden silencio ante los secuestros de mujeres, las violaciones sexuales, las condiciones de vida, los tráficos ilícitos y ahora, las medidas de represión a la Libertad de Expresión y de Libre Circulación esta Plataforma seguirá trabajando y luchando para que se respeten de una vez los DDHH en los campamentos que controlan, así como exigiendo a Argelia su intervención como Estado anfitrión de unos campamentos en retroceso y agonía social. Pero de esto, lamentablemente, nadie hace foto. Ahora que están ahí los diputados gallegos, bien podrían dar ejemplo.