Estados Unidos reconoce la marroquinidad de las provincias del sur del Reino de Marruecos

Internacional

Por: Dr. André Grimblatt Hinzpeter | Scanner Internacional.

Fuente ElSiete.cl

A días de la Convención de los delegados electos que nominarán al próximo presidente de Estados Unidos que asumirá el próximo 20 de enero; la actual administración logra dos éxitos de gran envergadura a nivel de la política internacional de la zona mediterránea que serán, sin duda, un legado importante de un gobierno, antes de pasar el mando al candidato ganador de las elecciones y, sin duda, también, de la convención de
delegados.


Esto significa, por la vía de los hechos significativos, que Estados Unidos abre un Consulado en la ciudad de Dakhla , al sur de las provincias del Sahara marroquí, por lo que reconoce, por tal acto, la soberanía de Marruecos en relación con esos territorios que fueron, hasta hace ya 45
años, dominio de España, hasta que el Rey Juan Carlos I de España con el Rey Hasan II llegaron a un acuerdo luego de la heroica Marcha Verde de 1975, que implicó el retiro de España y la soberanía marroquí
sobre esa zona del Sahara.


Desde ese momento hasta la actualidad, las provincias del sur, integradas en el territorio marroquí, recibieron absoluto respeto de los derechos individuales, tanto nacionales como internacionales. Esto se
observó por la obtención de la nacionalidad, los derechos cívicos, los derechos sociales y los derechos humanos a todos los habitantes de la zona, quienes están hoy representados en el gobierno nacional, en el Congreso marroquí y en los gobiernos y gobernaciones locales.


Esto, junto a un verdadero esfuerzo de Marruecos, producto de la acción del Rey Mohamed VI, convirtió a las provincias del sur como un espacio de libertad, de respeto, de progreso y de un enorme crecimiento económico, consecuencia no sólo de las materias primas como el fosfato; sino que también de la industria pesquera y las empresas de energías renovables y desalación del agua del Océano Atlántico, instaladas por Marruecos y que han conocido un crecimiento relevante, junto a una incipiente industria turística.
Sin embargo, grupos separatistas, apoyados por países limítrofes, llevan, desde la partida de España, una clara política terrorista revindicando la creación de un país soberano, cuyos fundamentos históricos, étnicos o culturales no resisten a ningún análisis. Hace ya varios años el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aconsejado por la IV Comisión de la Asamblea General, determinó que se acceda a la autodeterminación y encargó a un destacamento de los Cascos Azules (MINURSO) que realice un censo para luego establecer listas electorales.

Lo anterior no fue posible debido al carácter nómade de una parte de la población del Sahara marroquí y de la clara intervención de los separatistas para aumentar ficticiamente el número de habitantes de la zona, aprovechando la ausencia de documentos de identidad y de registros de huella individuales.


Ante lo cual, el reino de Marruecos presentó una propuesta al Consejo de Seguridad que consiste en que, una vez reconocido por todos los países o, al menos, una amplia mayoría, la soberanía marroquí en sus provincias del sur, comenzará a regir un sistema político de autonomía de la región. Dicho proyecto recibió el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y está al estudio, entre otros organismos, por la IV Comisión de la Asamblea General de la ONU, que no se realizó este año, por causa de la pandemia.


Sin duda, la gran mayoría de los países del mundo, son favorables a esta opción, que parece justa y mesurada, en la medida en que reconoce autonomía regional a las provincias, a la vez que mantiene la totalidad de derechos reconocidos a los ciudadanos desde tiempos de la Marcha Verde.


Como avanzando en lo que se considera como una realidad, en la medida en que
Naciones Unidas se ha pronunciado favorablemente; mientras se construye la autonomía de las provincias marroquíes del sur, propuesta por el reino de Marruecos y acogida con entusiasmo por el Consejo de
Seguridad; Estados Unidos tomó la decisión, como uno de los miembros permanentes de dicho Consejo de
Seguridad de reconocer definitivamente la “marroquinidad” de las provincias marroquíes del Sahara y abrir un Consulado General de Estados Unidos de América en la ciudad de Dakhla, incipiente zona turística con gran futuro.


En efecto, después de años de esfuerzos por obtener los acuerdos necesarios de la parte de la comunidad internacional, es importante señalar que el reconocimiento estadounidense de la marroquinidad de las
provincias del sur es el fruto de los esfuerzos de SM el Rey, de una diplomacia clara y abierta y de las claras y fundadas argumentaciones que se ha entregado, por años, ante la IV Comisión de la Asamblea General de la ONU.


Protagonizan la instalación de un Consulado General estadounidense en Dakhla los esfuerzos desarrollados por el Rey de Marruecos, Mohamed VI, por la defensa de la integridad territorial y la decisión histórica de los Estados Unidos de reconocer la soberanía marroquí en sus territorios del sur.


Es en efecto un gran día para la paz mundial, puesto que el acercamiento entre ambos países sobre un tema que lleva ya tantos años en la arena internacional, contribuirá al desarrollo de la cooperación económica entre ambas naciones, específicamente en el turismo y será una enorme contribución al principio de la
solución pacífica de los conflictos. Marruecos fue el primer país del mundo en reconocer la Independencia de Estados Unidos, hace más de dos siglos.

Hoy Estados Unidos es la primera potencia en reconocer la soberanía marroquí en las provincias del sur.
Una nueva etapa en las relaciones internacionales marroquíes que trae importantes esperanzas a millones de personas que viven en ese maravilloso lugar de África, colindante con el Océano Pacífico.