Ese séptimo arte del que usted me habla

Artículos de opinión
Por David Alboger-Hansen

Como deben de saber o sospechar los que me conocen, (si es que alguien puede conocer un cerebro poliédrico, y presuntamente Asperger), ademas de los animales, y leer cualquier libro digno de ser tal, mi otra gran pasión es el cine, (aunque ya no se ruede con película), y el responsable es el hombre que figura como padre en mi filiación, por una biblioteca inmensa con la que crecí, leyendo mientras el escuchaba música clásica, y llevándome al cine incluso dos veces la misma tarde.

Gracias a eso descubrí a Woody Allen siendo niño, y supere el trauma de ver con tres años una película de culto hoy, y verdaderamente terrorífica como «La leyenda de la mansión del infierno», ademas, durmiendo solo junto al campanario de un convento aquella noche, mi vida puede ser tan extraña, porque pasábamos las vacaciones en conventos de monjas, o viajando a lugares que la gente no sabe ni poner en los mapas, (un autentico trauma fue ver «Marathon man», mi subconsciente borro de mi memoria aquella película, donde el mal en estado puro salto desde las letras hasta la pantalla, y me hizo ser testigo de lo que un ser humano puede hacerle a otro, y disfrutando de ello).

Todas las noches me voy a dormir con los «feos», viendo una película de terror o ciencia-ficción, preferiblemente del genero «cyberpunk», si es posible claro, pero anoche necesitaba ESPERANZA, y esta película, basada en un hecho real, esta llena de ella, de esperanza y de genuino amor, el amor que solo puede darte un animal, sean perros, gatos, o caballos, amor incondicional y lealtad, el único motivo para seguir adelante y luchar, por insoportable que sea el dolor.

P.D: Todos los que disfrutan torturando o asesinando animales, desconocen lo que es amar de verdad, pero ademas, solo esperan el momento para repetirlo contra otros seres humanos indefensos, cuando sepan que quedaran impunes, porque su alma, caso de no ser psicópatas, es tan oscura que solo saben odiar y disfrutan con el dolor que causan, haciéndoles creer que su miserable vida tiene un propósito, (fin de la cita).