ENCENDAMOS LA LLAMA DE LA COPA

Euskadi

De una pequeña chispa, puede prender una llama (Dante Aliguieri dixit). 
Este jueves a partir de las 19:30 horas, nuestra Real Sociedad recibirá al Real Betis Balompié en el estadio de Anoeta, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, con la ilusión de rentabilizar el 0-0 de la ida, con una victoria que nos catapultaría hacia los cuartos de final de esta histórica competición.

En estos primeros 17 días del aún imberbe año 2019, la Real ha conseguido volver a encender una lumbre en un hogar triste, con un triunfo inolvidable en el Bernabéu (que aún sigue doliendo en la trituradora mediática, donde día tras día repiten hasta la saciedad la imagen de la caída de Vinicius), y un apasionante triunfo ante el Espanyol de Barcelona, en un duelo en el que experimentamos y sobrevivimos a todas las emociones futbolísticas.
El balance no puede ser más positivo: dos triunfos ligueros consecutivos, reconciliación del equipo con la afición de Anoeta, jugadores determinantes que vuelven por sus fueros, nuevos canteranos que emergen con fuerza, equilibrio táctico desde la llegada de Imanol, paz social, objetivos renovados……

La Real vuelve a llenar de color nuestra pasión cubierta en blanco y negro durante demasiado tiempo, aunque debemos mantener la prudencia, porque esta liga es tan engañosa que los extremos se tocan constantemente, y está prohibido bajar la guardia. 
Mañana debemos dejar de un lado el torneo de la regularidad, para centrar nuestros sentidos en el sueño de la Copa del Rey, el cual exige un compromiso ineludible por parte de todos.

Sistemáticamente, la Real desde que emigró de Atotxa a Anoeta, ha decidido de motu propio envenenar el contenido de su Copa, al entender que su sorbo prolongado suponía un estorbo que podía torpedear sus ambiciones ligueras, o dificultar su supervivencia en la élite en los años de vacas flacas. 
Salvo algunas honrosas excepciones, de recuerdo reciente (la Copa de 2014 en la que fuimos semifinalistas, y la de 2017, en la que llegamos a cuartos), los malos tragos han sido una constante.

Pero en esta campaña 2018-2019, la Real parece apostar claramente por este torneo. 
Así lo sentimos en la eliminatoria de los 16º de Final, en la que la Real superó al Celta sin desdeñar esfuerzos, y así lo vivimos también en el partido de ida de los 8º de Final, en el Benito Villamarín, cuando a pesar de las numerosas rotaciones ofensivas, la Real planteó una colosal batalla física, para obtener un empate que le permite afrontar con moderado optimismo el capítulo del desenlace.

Además de la motivación del entrenador y de los jugadores, hay que destacar sobre todo la ilusión que tenemos los aficionados. A diferencia de en otros estadios en los que en los enfrentamientos coperos hay más cemento que vida humana, la parroquia txuri urdin no está dando la espalda a su equipo esta competición. Si en el partido ante el Celta, Anoeta registró una excelente entrada, mañana todo hace indicar que la historia se repetirá.

Han sido tan desgarradores los años de la vergüenza y el hastío copero, y son tan intensos nuestros deseos de reverdecer viejos laureles, que todos estamos conjurados para animar a la Real a intentar ayudarla para hacer realidad ese sueño que año tras año, se difumina entre la utopía: poder ver a la Real ganar un título de prestigio, o al menos disputar una final.
El sustrato de la Copa se decide entre enero y febrero, y la Real ha llegado a principios de 2019 con un revitalizado estado anímico y táctico, que le permiten presentar una candidatura seria en esta competición.

Imanol Alguacil en la rueda de prensa esta tarde, ha puesto especial hincapié en prometer una implicación máxima en esta competición, sin llegar a desvelar pistas acerca de la alineación que puede formar, y haciendo un llamamiento a la afición para que acuda en masa. 
Sí podemos adelantar que el oriotarra ha dado descanso a Diego Llorente, que Rubén Pardo y Zurutuza siguen sin estar disponibles, que Sandro vuelve a la convocatoria, y que seguramente Moyá coja el testigo de Rulli en la reanudación de la aventura copera.

Por parte del Betis, en contraposición a la Real, llega moralmente tocado tras dos derrotas ligueras consecutivas. ¿Quién nos iba a decir allá por Navidades, que en cuestión de días la Real se iba a situar en liga en un solo punto del aclamado Betis, y que iba a tener la sartén por el mango para poder eliminarle en la Copa, si le gana en San Sebastián?
No obstante, conociendo el potencial que atesora el Betis en la parcela ofensiva, somos conscientes de la dificultad que entraña este choque, ya que si los sevillanos son capaces de perforar nuestra portería, cualquier empate a goles supondría que la Real deba decir adiós a la Copa.

Por diversos problemas físicos, Setién no podrá contar con Guardado, Sidnei, Francis, Boudebouz y Junior. 
Quien sí forma parte de la expedición bética, es Sergio Canales que se reencontrará con el estadio de Anoeta, tras cuatro años defendiendo nuestro escudo y nuestra camiseta.

Respetando la libertad de expresión inherente a todo ser humano, confío en que Sergio sea recibido con el cariño que se merece.
Las lesiones supusieron un lastre que condicionaron la etapa del centrocampista cántabro en la Real (en la misma infausta tarde del 30 de diciembre de 2015 en el Bernabéu, en la que Agirretxe vio cómo su carrera profesional se precipitaba al abismo, Canales también padeció su particular viacrucis con una grave lesión que le pasó factura, aunque no le impidió tiempo después recuperar su mejor versión, como atestigua la parte final del curso pasado en la que fue titular indiscutible para Imanol, mostrando un rendimiento excelente, lo cual no sirvió para que la directiva y la dirección deportiva realistas con una incomprensible ceguera pusieran el más mínimo esfuerzo en intentar renovarle).

Incluso respetando a quien quiera poner en duda la valía futbolística de Canales mientras estuvo en la Real, todo jugador que ha formado parte de nuestro equipo, ha intentado hacerlo lo mejor posible con mayor o menor éxito, y no ha tenido palabras dañinas hacia esta institución, se merece en su regreso que al menos no sienta un hostigamiento, como unos pocos pretendieron mostrar el pasado lunes cuando despidieron a Granero con silbidos. 
Confío en que esta vez, los aplausos silencien a esos hipotéticos murmullos o abucheos que pueda llegar a recibir Sergio Canales los cuales entendería profundamente injustos.

En cuanto a las claves del partido, creo que la Real debe plantearlo como si fuera una final.
Sólo vale ganar (partiendo de que el 0-0 nos llevaría a la prórroga), pero tenemos a nuestro favor, el factor ambiental, y Anoeta ya sin los obstáculos de las pistas de atletismo, tiene que ser una pequeña caldera, siguiendo los patrones del duelo copero ante el Celta.

Hay que recuperar el espíritu de las grandes noches coperas y europeas del vetusto Atotxa, cuyo gen parece haber resucitado en nuestro nuevo hogar, para llevar en volandas a la Real hasta los cuartos de final.
La Copa del Rey nace siempre como una pequeña chispa, que a medida que avanzan las rondas va transformándose en una llama.

Doblegar al Betis nos permitiría activar esa llama situándonos más cerca de la final soñada.
Vamos equipo. Juntos, lo conseguiremos. 
Aupa Real !!!!!