EL PARTIDO DE NUESTRA VIDA

Artículos de opinión

Por Juan José Muñoz Goikoetxea

“No hay nada como un reto, para sacar lo mejor del ser humano” (Sean Connery dixit).

Cita con la historia. Este jueves a partir de las 19:00 horas, nuestra Real Sociedad se enfrentará al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, en los cuartos de final de la Copa del Rey 2019-2020, con la ilusión, la confianza y el propósito de intentar superar la magna empresa de eliminar al coloso blanco en su propio hogar, y escribir una de las páginas más bellas de la historia txuri urdin.

El desliz del pasado domingo en Butarque ha provocado que las redes sociales se inunden de comentarios que descontextualizan la situación actual de la Real, intentando inundar de una envenenada pestilencia una temporada en la que nuestro equipo nos está ofreciendo un honroso ejercicio de compromiso y ambición.

Eximiendo a aquellos que de “buena fe” ofrecen una óptica crítica, pero sin desprenderse de unos parámetros respetuosamente analíticos, abundan en exceso aquellos alborotadores que se alimentan de las escasas derrotas de la Real para sostener sus dudosas teorías, y lo que es más grave, para intentar humillar a los que sin vilipendiar a nadie que conforma la familia realista (incluido aficionados), intentamos cada jornada ensalzar los valores de la Real.

Duela a quien duela, este curso nació con ilusión, está creciendo con ilusión y morirá con ilusión.

No es concebible que después de un partido durante cuyo transcurso llegamos a estar clasificados en zona Champions, pretendan desmoronar nuestra fe. La Real está en la pelea por Europa (habiendo jugado en casa sólo 10 de sus 22 partidos), y en Copa se dispone a disputar los cuartos de final, tras completar una travesía impoluta con un registro de 17-1 ante Becerril, Ceuta, Espanyol y Osasuna. Y todo ello, conquistando aunque sea a regañadientes, un reconocimiento externo de la poco condescendiente prensa deportiva estatal.

Afortunadamente, Imanol y nuestros jugadores, saben abstraerse de esta selva digital, o en su caso, si les llega algo a sus oídos, lejos de hacerles daño, les sirve como acicate para sacar a relucir su orgullo y hablar en el césped.

Y es que si alguien piensa que el Real Madrid va a disfrutar mañana de un paseo militar ante la Real, está muy equivocado. La motivación que la Real tiene ante esta competición y la confianza en sus posibilidades es inmensa y no se va a dejar condicionar por los prejuicios derrotistas.

Imanol Alguacil y Mikel Merino, públicamente han mostrado su convencimiento de que la Real tiene muchas opciones de eliminar al Real Madrid, y que somos el rival que más podían temer los merengues, y por mi parte, comparto completamente su postura.

No olvidemos que la Real hasta hace apenas dos semanas, era el equipo con mejores resultados a domicilio. No olvidemos que esta Real en una situación deportiva mucho más frágil que la de ahora, ya venció en el Bernabéu hace 13 meses. Y sobre todo, no minusvaloremos el potencial deportivo de los nuestros.

Puede ser la tarde de Martintxo Odegaard, hipercualificado e hipermotivado para la causa, que además frente a quienes aseguraban que en junio volvería a Madrid, esta semana ha expresado su deseo de cumplir con los dos años de cesión pactados entre Florentino Pérez y Jokin Aperribay.

También será la gran oportunidad de Alexander Isak, nuestra “mamba negra”, dispuesto a volver sacar su viperina lengua goleadora para hacer temblar los cimientos del Bernabéu.

Y ahí estará también nuestro “guerrero” Portu, batiéndose como siempre el cobre sin margen apenas para respirar, nuestro capitán Mikel Oyarzábal, con el sueño de besar en el Bernabéu ese corazón y ese escudo txuri urdin que él representa en su más alto grado, o nuestro mariscal Merino oxigenando y dirigiendo como un titán, nuestro fútbol en la medular.

¿Por qué no confiar en ellos y en el resto de integrantes de esta plantilla que tantas mañanas, tardes y noches de gloria nos han dado? ¿Por qué no confiar en Imanol, que ya acabó con el mito del Bernabéu tanto en su vertiente de jugador como en la de mister? ¿Por qué cerrar la puerta a la esperanza a esta Real? Si ellos creen, ¿nosotros vamos a darles la espalda?

La única mala noticia viene dada por la falta de recuperación de Diego Llorente, lo que obligará a Imanol a tener que decidir si baja a Zubeldia a la demarcación de central, o apuesta por la pareja Le Normand-Aritz Elustondo, dejando a Igor en el doble pivote junto a Merino. Por lo demás, el once realista será el de gala.

Por su parte, el Real Madrid se encuentra en estos momentos relajado y agasajado por la mermelada mediática, tras sus recientes resultados que le han servido para conquistar la Supercopa de España, y auparse al liderato de la tabla

Y sinceramente este es el mejor contexto con el que nos podríamos encontrar en las horas previas a este choque. Un Real Madrid atolondrado entre tantas loas, y una Real dolida, hambrienta y cualificada.

Además, hay que recalcar que Zidane recurrirá a rotaciones en todas sus líneas incluida en la portería (en la que estará Areola en lugar de Courtois), con lo que el potencial del Madrid quedará ligeramente debilitado. El punto fuerte del Real Madrid esta temporada se encuentra en su zaga, que será remozada por el técnico francés para este partido, lo cual tiene que saber explotar nuestra Real (atacar la banda de Marcelo siempre es más sencillo que cuestionar la banda de Carvajal) También nos sonríe la ausencia de Casemiro (el timón del actual Madrid), por gripe.

Los capitolinos llevan 6 años sin ganar la Copa del Rey, habiendo profanado su templo durante ese intervalo, equipos de mucho menor calibre que el nuestro.

Sin dejar de reconocer la dificultad del envite, la Real tendrá sus bazas, y ni mucho menos está ya derrotada.

A nivel estadístico, la Real ha superado 3 de sus 9 eliminatorias ante el Real Madrid, siendo la más recordada la de las semifinales de 1988, con un 0-4 en el partido de vuelta en el Bernabéu, precedido por cierto de una derrota forastera de la Real el fin de semana anterior (1-0 en el Pizjuán- si Internet hubiese existido por entonces, no tengan duda de que algún temerario se habría atrevido a insultar o a minusvalorar a aquellos héroes, y a proclamar que no había nada que hacer en los Madriles).

Como diría Moliere, “cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo”.

Todos, equipo y afición aunque mañana no podamos estar físicamente juntos, vivamos esta eliminatoria como “el partido de nuestra vida”, con independencia de lo que nos deparó el pasado, o lo que nos pueda augurar el futuro.

Por los niños y no tan niños que nos enamoramos de la Real el 18 de febrero de 1988 con aquel 0-4 en el Bernabéu que nos dio el pasaporte a la final.

Por los que lloramos de orgullo y de pena aquella noche del 14 de abril de 1993, cuando la Real goleó por 4-1 al Real Madrid en Atotxa en el último antecedente copero, y estuvo a un tris de clasificarse para las semifinales.

Por los que creemos en este equipo, y por los que no son capaces de encontrar fuerzas para ello.

Por los que nunca dejaremos de soñar en que llegará el día en que veremos a la Real ganar un título.

Por el recuerdo a la generación dorada.

Por la dimensión mundial que supondría que la Real eliminase al Real Madrid.

En una palabra, por toda la legión de almas que amamos a la Real, y cuyo corazón ya está encogido por la emoción ante la cita de mañana………….vamos a conseguirlo !!!!

Subamos este complejo pero al mismo tiempo accesible quinto peldaño de la escalera copera, conquistemos el Bernabéu, y hagamos historia.

Aupa Imanol !!!

Aupa mutilak !!!

Aupa Real !!!