El Gobierno Vasco tramita una orden para regular el uso de tarjetas bancarias de débito en determinadas actividades y locales de juego como medida de prevención del juego patológico

Euskadi
  • El pago electrónico puede constituir un elemento para determinar la trazabilidad para una detección temprana de posibles trastornos
  • Este sistema de pago se ha visto acelerado por la crisis sanitaria de la Covid-19
  • También contribuye a la reducción del fraude y del blanqueo de capitales

El Consejo Vasco de Juego se ha celebrado hoy de forma telemática en la sede del Gobierno Vasco presidido por el Viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga, que ha dado cuenta, entre otros asuntos, de la orden que está tramitando el Gobierno Vasco para regular los requisitos del uso de tarjetas bancarias de débito o dispositivos similares en determinadas actividades y locales de juego. Por el Departamento de Seguridad, han asistido a la reunión telemática además del Viceconsejero, el Director de Juego y Espectáculos, Aitor Uriarte y el Director de la Ertzaintza, Rodrigo Gartzia.

Las actividades de juego implican un uso considerable de monedas, lo que conlleva dificultades en la gestión del efectivo por parte de los operadores de juego, así como una disminución de la trazabilidad de las operaciones realizadas. Por otra parte, la implementación de sistemas de pago electrónicos se ha visto acelerada por la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19, y por la adopción de las correspondientes medidas de prevención.

En la orden que se está tramitando queda evidente el beneficio de los pagos electrónicos para garantizar la salud de las personas usuarias desde un punto de vista epidemiológico. Además, el pago mediante sistemas electrónicos puede constituir un elemento que ayude a la prevención del juego problemático o adicciones, permitiendo una trazabilidad de las actividades de juego de las personas, y por tanto, una detección temprana de posibles trastornos y la adopción de medidas de prevención adecuadas.

Por otra parte, cabe señalar el impacto de dichos pagos en la mejora de la seguridad de los propios locales de juego, y en la trazabilidad de las transacciones que en ellos se realizan, contribuyendo de esa manera a la reducción del fraude y del blanqueo de capitales.