Diego Blanco: “todavía queda un Anillo. Y ese Anillo lo tienes tú.” Enviar por email Imprimir

Artículos de opinión

Un documental mostrará los escenarios que inspiraron a Tolkien para “El Señor de los Anillos”

Luis García Corres (Txenti)

 Este próximo viernes 22 comenzarán en Bilbao las XIVª Jornadas de Católicos y Vida Pública, que bajo el lema “El Desafío de la Vida”. En las mismas se ofrecerán charlas, mesas redondas y testimonios que abordarán temas importantes desde la bioética y la ciencia en cuestiones como la eutanasia y los cuidados paliativos. En el  marco de estas jornadas, y especialmente dedicado al público joven, se estrenará el documental  “Un anillo para evangelizar a todos. Un camino inesperado”, basado en la obra homónima de Diego Blanco, autor también de este trabajo audiovisual que ha sido realizado para la cadena americana EWTN.

Los interesados en acudir a Bilbao a las jornadas pueden informarse e inscribirse todavía en www.acdp.es/bilbao

Diego Blanco lleva unos años compartiendo su experiencia con la obra de Tolkien, que fue llevada al cine por Peter Jackson, mediante charlas y conferencias.

Antes de trasladarse a Bilbao he conversado con Diego Blanco y su particular historia y descubrimientos en torno al “Anillo”.

Hay que reconocer que una vez escuchada la historia de su relación con el libro del Señor de los Anillos da juego como para llevarla a la gran pantalla. Un niño que furtivamente se hace con un libro para lectores más mayores de su edad y que, pasados unos años acaba marcando una parte importante de su vida.

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Diego.- 

Dicen que es el libro el que te elige a ti y no al revés. En mi caso esto no puede ser más cierto. El Señor de los Anillos me ha acompañado desde pequeño. Es verdad que Dios quiso enviarme aquel libro para ayudarme en un momento muy oscuro de mi vida, en una adolescencia muy difícil en la que vivía, como dice la Escritura en “una soledad poblada de aullidos”. Abrirlo entonces fue como abrir el cofre del tesoro. Intuí que la vida no podía ser simplemente un cúmulo de tristeza y soledad como el que estaba viviendo. Me ayudó a comprender que no estaba solo, que Dios me veía, que conocía mi sufrimiento y venía a salvarme. Yo podía tirar el Anillo, vencer al Señor Oscuro. Sonaba real, parecía verdad, me daba esperanza. Leerlo, “exorcizaba” en cierto modo una abrumadora sensación de desamparo, callaba voces crueles. Aquel libro decía que para tirar el Anillo tenía que ir con una comunidad, y yo me preguntaba: ¿dónde está esa comunidad? Imagínate la sorpresa cuando descubrí que lo que aquel libro decía era cierto, que el Anillo realmente existía y la comunidad también. Que El Señor de los Anillos escondía un significado profundamente cristiano y católico, propio de un autor profundamente cristiano y católico.

Tampoco voy a pedirle que nos desvele el contenido del documental, que nos haga spoiler que dicen ahora, pero primero el libro y ahora un documental (aunque ya dejó caer monseñor Munilla que la idea fue suya en el prólogo del libro).  ¿Qué aporta el documental al libro?

Diego.-

Es verdad que fue Monseñor Munilla el que animó a meterme en este lío, que a mí nunca se me hubiera ocurrido… Sin embargo, creo que el documental puede ayudar a la gente a acercarse al significado cristiano de El Señor de los Anillos de un modo muy sencillo. Siempre me ha parecido que era importante sacar a Tolkien de las Convenciones especializadas (por estupendas que estas puedan llegar a ser) y de los despachos de los estudiosos (por brillantes que sean, que lo son), para ofrecer la oportunidad a todos, también a los más pobres y sencillos, de disfrutar de la mayor obra de literatura cristiana del siglo XX. El documental aporta sencillez, una belleza de imágenes increíble, gracias al trabajo de cámara y dirección de Ricardo Del Pozo, y aporta también ciertas novedades importantes. Aspectos que yo no he visto nunca en ningún audiovisual, como por ejemplo, todo el trabajo que hemos hecho en las trincheras de la batalla del Somme, en Francia, donde Tolkien sirvió como oficial de señales. También pudimos entrevistar al último secretario de C.S. Lewis, etc. El documental es un viaje por los lugares de Tolkien, el Somme, Birmingham, Oxford… donde podremos ver el verdadero Monte del Destino, el verdadero Espejo de Galadriel, la verdadera Comarca, el Mordor real, etc. La imaginación busca ver, así que eso es lo que intentamos ofrecer en el documental, la posibilidad de ver el significado de El Señor de los Anillos.

Reconozco mi ignorancia inicial porque tanto “El Señor de los Anillos” como “Las Crónicas de Narnia” las he conocido como si fuesen coetáneas de Harry Potter o como mucho de obras de autores como Kent Follett o Noa Gordon. ¿Ha sido un problema mío o es que estas obras han llegado a nosotros con años de retraso?

Diego.-

No sabría decirte. Yo creo que puede haber dos razones. La primera es que la fantasía siempre ha sido considerada como un género menor, poco más que un folletín, escapismo puro. Casi como las novelitas del oeste, esas de Marcial Lafuente Estefanía que leía mi abuelo. O sea que no era literatura seria ya que no tenía nada que aportar. Y en España hubo un tiempo en el que caló aquello que decía Josep Pla de que el que lee novelas a partir de los cuarenta es un puro cretino. No te digo nada si además lees novelas de fantasía. Así que El Señor de los Anillos quizá quedó en el limbo de lo “juvenil”, o mejor, de lo “friki”, ese lago encantado de las historias raras donde guardo las horas perdidas y las que están por perder. La segunda razón, que tiene que ver con esta, es que fue Peter Jackson el que convirtió El Señor de los Anillos en un fenómeno “mainstream” en España. Con lo cual, ayudado por muchas otras manifestaciones de la cultura pop (Big Bang Theory también ha actuado como elemento normalizador), lo friki salió del armario y se colocó en el centro de las conversaciones de máquina de café. Por eso todo el mundo habla con cierta soltura de manifestaciones culturales que antes conocíamos solamente unos pocos.

Al parecer esta obra podría haber surgido de la mano de un aragonés como respuesta a un amigo y sus dudas existenciales. Resulta que tras un mundo fantástico de elfos, orcos y demás seres extraños se encuentra ni más ni menos que el mensaje de Dios a los hombres tal y como lo entendemos desde el cristianismo. ¿Es así?

Diego.-

Sí, así es. Ya desde El inicio de su mitología-teología, Tolkien, tal como lo expresa en el Silmarillion, coloca la caída de Luzbel (Melkor) y su conversión en Lucifer (Morgoth) como el elemento fundamental que da la clave para comprender el significado de su obra. Está toda escrita en esta clave, en una clave catequética, podríamos decir. Esta clave, a lo largo de los años, ha devuelto a la fe a innumerables personas, no solamente a mí, ni mucho menos. En cierto modo, Tolkien escribe una parábola, como diría un sacerdote amigo suyo al cual entregaba los capítulos de El Señor de los Anillos para que los revisase. Es curioso como el mismo Jesucristo utiliza los cuentos para explicar los aspectos más difíciles de su predicación. Leído en clave catequética, El Señor de los Anillos es una verdadera bomba que ha ayudado y está ayudando actualmente a miles de personas a encontrarse con Jesucristo.

Yo recuerdo de chaval haber leído a Unamuno, a Ortega y otros autores donde el tema de Dios estaba presente de alguna manera y el autor dejaba la impronta de sus dudas y vivencias personales en el tema de la fe. Pero es una literatura, digamos quizá más académica. ¿Existen otros títulos dentro de la literatura juvenil más divulgativa? Es decir Julio Verne, Salgari, (de mis tiempos)… que si bien es cierto ellos no escribieron para un público juvenil, o autores de hoy como Laura Gallego o “Blue Jeans”, pero ese género de aventura, misterio, mitología, ciencia ficción, … ¿que lleven esa carga de mensaje cristiano?

Diego.-

Es prácticamente imposible encontrar un mensaje cristiano en la literatura fantástica actual. Hay algunos autores… pero en España, por desgracia no son muy conocidos y aún así no tienen una gran presencia. Ciertos mensajes que Laura Gallego incluye en sus libros no pueden considerarse cristianos, moralmente hablando, y me temo que a Blue Jeans no le van a dar un premio en el Vaticano. La literatura actual y todas las otras manifestaciones culturales: cine, series, etc. Están siendo utilizadas como enormes herramientas de propaganda. Una propaganda cultural hostil con la Iglesia católica, especialmente en temas de moral. A esto estoy dedicando mi segundo libro, que si Dios quiere, saldrá la Navidad que viene.

Y por no alargar más la entrevista. Desde que publicaste el libro en tu agenda hay muchos días dedicados a dar charlas, conferencias, a llevar un mensaje que nace de tu experiencia con el libro y la historia de El Señor de los Anillos. ¿Se puede sintetizar ese mensaje?

Bueno… soy fatal sintetizando. Pero podría decirse que todavía queda un Anillo. Y ese Anillo lo tienes tú. No porque seas especialmente malvado, sino porque lo has heredado de tus padres. Así que debes ponerte en camino, salir de tu zona de confort, de tu agujero hobbit y salir corriendo, para que ayudado por una comunidad puedas destruir el Anillo, eso que te inclina al mal y que hace que estés triste. Debes darte prisa, porque los Jinetes Negros ya saben que tienes ese Anillo y van a por ti. Así que no pierdas mucho el tiempo. Tienes que destruir el Anillo antes de que él te destruya a ti.

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Non solum sed etiam

Reconozco que es ahora cuando me estoy acercando a la obra de Tolkien,  he empezado con el libro de Diego y con las películas. Y eso que en el salón de mi casa hay dos espadas, una diadema, el mapa de la Tierra Media y un afiche de la película. ¡Cosas de mis hijos! Hasta que de pronto esta obra se te revela como una herramienta de evangelización. ¡Me interesa! Pienso yo. Y ahí ando descubriendo las andanzas de Frodo y su fiel Sam, y quién sabe si hasta “mi propia aventura del Anillo”.

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