Desde en «Rincón de España» junto a la Catedral de Burgos

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Desde en "Rincón de España" junto a la Catedral de Burgos
Desde en «Rincón de España» junto a la Catedral de Burgos VLG

La misión Norte -Sur se ha acabado, hoy la misión “es multidireccional”

Por Vicente Luis García Corres (Txenti)

Monseñor Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Bangassou en la República de Centroáfrica, llevaba un año sin venir a España y pronto regresará a su diócesis, con su gente. Antes pasará unos días con sus padres tras haber participado en la Semana de Misionología celebrada en Burgos. 

Después de tanto tiempo sin verse con muchas personas que le conocen a la pregunta típica “¿qué tal por allí?” monseñor Ruiz tiene una respuesta fija para todos: “los obispos estamos bien. Los curas regular, unos mejor que otros. Y el pueblo muy mal”. Así es como D. Jesús percibe la vida en el cinturón de África, donde vive desde hace más de 31 años. 

Non solum sed etiam.

Como ya dije en el pasado artículo tuve la fortuna de compartir un buen rato con este burgales, que desde hace poco tiempo fue nombrado por Francisco obispo auxiliar de Bangassou. Pudimos hablar un poco de lo divino y de lo humano. Me decía que a Dios se le palpa más fácilmente entre aquellas gentes. Que el pueblo africano es muy religioso y respetuoso con Dios. Que no ha oído nunca a nadie blasfemar o culpar a Dios de sus desgracias. 

Hablamos de las celebraciones, eternas celebraciones en las que uno acaba bailando y cantando aunque no quieras: “si entras con la moral baja, acabas al final con seis puntos por encima de donde la traías”. Puedes pasarte cuatro horas celebrando bajo una techumbre que hace retumbar la tromba de agua que no cesa, y ser muy feliz.

Jesús Ruiz reconoce que a veces resulta humanamente inconcebible la felicidad de los pobres. Pero es real.

Me habló de lo que Europa atrae a los africanos, y de cómo a veces se les hace un flaco favor, especialmente al clero que viene a formarse y luego decide no regresar. Me daba el dato de que unos dos mil sacerdotes de (no recuerdo ahora el país africano) están viviendo en Europa sin intención de regresar. El mismo tiene casos de sacerdotes centroafricanos que se resisten a regresar y optan por ampliar su formación como argumento de permanencia. Pero lo entiende. África enamora al que viaja allí, pero Europa engancha al que viene de la experiencia de comer una vez al día y, a veces, no todos los días. 

Hablamos de que la misión Norte -Sur se ha acabado, hoy la misión “es multidireccional”: Sur -Sur, y Sur-Norte si el Norte se abre a ello. Sin duda siguen siendo muy necesarios los proyectos que se financian desde Europa, pero hoy, a juicio de monseñor Ruiz, es más urgente la comunicación bidireccional. El sueña con un proyecto para Burgos en el que, aprovechando la presencia de burgaleses al frente de siete Iglesias repartidas por el mundo, se llevase a cabo un proyecto que permita a jóvenes burgaleses conocer de primera mano aquellas realidades, y a jóvenes de aquellas comunidades poder formarse e interactuar con nuestras sociedades, con nuestras comunidades. Ese enriquecimiento mutuo es el fin de la nueva misión a la que estaríamos llamados.

Algunas iniciativas de este tipo ya se están realizando, en Burgos  y en otras diócesis. Así en las diócesis vascas los cursos Norte-Sur y Aldatuz intentan capacitar a jóvenes para vivir después una experiencia misionera. Desde la parroquia de Los Ángeles que regentan los dominicos en Vitoria se está trabajando en un proyecto de formación de monitores de Tiempo Libre para la Zona de Madre de Dios en la Amazonía peruana con el obispo David Martínez y que permitirá precisamente este conocimiento mutuo de las nuevas generaciones de aquí y de allá.

El obispo comboniano reconoce que la Iglesia sigue con la asignatura pendiente de la comunicación, que tenemos el mejor producto, pero no sabemos darlo a conocer. Yo le reconocía que ojalá fuesemos capaces de hacer llegar a quienes disponen del poder económico que la mejor inversión está en la promoción de las personas y no en espectáculos que se consumen en un momento. ¡Cuánto avanzaría la humanidad!

No es demagogia, es aprovechamiento de los recursos, como Dios manda. 

No sé si un día Dios me concederá la oportunidad de viajar a África y a América y poder ver de primera mano estas realidades. Tampoco es imprescindible, tenemos gente de fiar que nos hace llegar de primera mano el sentir y el palpitar de aquellos pueblos. Quizá mi misión no vaya más allá de darles voz en mi pequeña parcela de comunicador cristiano. 

Esta es la segunda parte de mi personal “non solum sed etiam”, y lo que yo percibí de lo mucho que recibí, junto a D. Jesús Ruiz Molina en un “Rincón de España” junto a la catedral de Burgos.