Desangelados

Artículos de opinión

Por Vicente Luis García Corres (Txenti)

perder a un padre o madre es quedarte huérfano

perder a una pareja viudo o viuda

Rompiendo la tónica de mis artículos hoy dejo aquí una simple y sencilla columnita de opinión. Soy asiduo escuchante de Radio Nacional a primeras horas de la mañana y a últimas del día. 

Esta mañana (16 de enero de 2020) Laura Barrachina, en RN1 decía que los hijos que pierden a sus padres se llaman huérfanos, pero que no había nombre para los padres que pierden a sus hijos. Creo que sí hay una palabra que podría adjudicarse: desangelados. 

En una segunda acepción la RAE adjudica a la palabra desangelado el significado de “solo, perdido, abandonado” sentimientos que imagino, gracias a Dios no lo he vivido y espero no llegar a hacerlo, sentirán los padres que pierden un hijo. 

Aunque, paradójicamente, y desde una visión que sólo la fe puede darte, el desangelado, una vez hecho el duelo, puede descubrir que la muerte de un hijo puede acabar dándole un ángel para su vida. 

Lagrimas de Vida

Hay un libro, de una gran amiga mía, Susana Herrera, su libro “Lágrimas de vida” tiene por portada a su hijo pequeño que en una sesión de fotos le pusieron unas alas de ángel. Con siete meses lo perdió en accidente de tráfico. Ese niño acabó dando vida a tres niñas con el trasplante de sus órganos. Ese angelito ha pasado a ser el ángel, la “Luz prestada” como le llama Susi cada día. 

Sí, desangelados y angelados, esas podrían ser las palabras que podríamos acuñar para los padres que pierden a sus hijos. “Desangelados” en una primera fase, hasta completar el duelo necesario. Y “angelados” cuando se descubren ya no solos, perdidos y abandonados, sino acompañados de un coro de ángeles, de querubines, entre los que también se encuentra su hijo. 

Puede resultar ñoño, pueril, fantasioso, o hasta ridículo, pero que se lo pregunten a quienes tras sentirse desangelados se han descubierto angelados y el poder sanador de ese sentimiento que ayuda a seguir viviendo, si cabe con más ganas e ilusión que nunca. Impulsados por unas misteriosas alas angelicales.

Pero no sea la RAE, ni quien suscribe esta columna quien adjudique el término, que lo adopten si así lo creen quienes la vida les ha colocado en esa situación, y que ellos digan si se sienten desangelados, o si alcanzaron a encontrarse con sus “ángeles” queridos.