Declaración del presidente Donald Tusk luego de su visita a Nagasaki

Internacional

Buenos días. Me siento honrado de estar hoy aquí en la memorable ciudad de Nagasaki. Gracias por su cálida bienvenida.

Me siento profundamente conmovido por mi visita al Museo de la Bomba Atómica, el Monumento Nacional de la Paz y las conversaciones que he tenido. 

Incluso una visita tan breve me ha hecho consciente de lo trágica que es la lección de Nagasaki y, sin embargo, de cuánta esperanza hay. Hoy, dos días antes de la reunión de líderes mundiales en Osaka, también debería ser una lección de responsabilidad para nuestro futuro común. 

Es desde aquí, desde Nagasaki, que resuenan las palabras de advertencia y un simple llamado a todos los participantes del G20: Despiértese antes de que sea demasiado tarde. El escenario global no puede convertirse en una arena donde los más fuertes dicten sus condiciones a los más débiles sin reservas, donde el egoísmo domine sobre la solidaridad y donde las emociones nacionalistas dominen sobre el sentido común. Debe comprender: asume la responsabilidad no solo de sus propios intereses, sino, sobre todo, de la paz y de un orden mundial seguro y justo. 

Las amenazas de un chantaje nuclear siempre presente en la política de Corea del Norte y la retórica de Irán, los conflictos regionales: en Siria, Ucrania o Libia, la inestabilidad en docenas de lugares en todos los continentes, las tensiones comerciales entre las mayores superpotencias mundiales, y aún no Las consecuencias plenamente reconocidas de las amenazas provenientes de la crisis climática y las próximas etapas de la revolución tecnológica nos muestran lo cerca que está el borde del mundo. Continuamos pretendiendo que tenemos el control total de la dinámica de los eventos y cambios, pero esto es una ilusión. La conciencia de esos riesgos debería guiar las discusiones en Osaka.

Son ustedes, los líderes de las superpotencias mundiales, los responsables del hecho de que la lección de Nagasaki no será ser en vano