COLOMBIA: MONSTRUOS QUE EL AMOR PUEDE COMBATIR

Internacional

NoticiasRPTV

En todos los tipos de cáncer, células del cuerpo empiezan a dividirse sin detenerse y se expanden a los tejidos vecinos. El cuerpo humano está formado por más de tres billones de células, normalmente, las células crecen y se dividen conforme el cuerpo las va necesitando. Cuando envejecen o se dañan, mueren y se producen nuevas que las reemplazan.
Cuando se desarrolla un cáncer, este proceso se altera. En la medida en que las células dejan de seguir su patrón normal. Las células que debían morir sobreviven y se forman más células que no se necesitan, estas células extras son las que terminan convertidas en tumores.


Son varios los tratamientos que se usan para combatir esta enfermedad. De acuerdo con Héctor Camilo Mesa, un pequeño paciente de cáncer, quien sufría de leucemia linfoide aguda, su cáncer era “un villano, un monstruo que había que meter a la cárcel, encerrarlo para que no le hiciera daño a más personas”.


Aunque no hay evidencia científica que soporte que el cáncer puede tratarse con amor, hay quienes difieren. El amor, el escuchar, la gentileza y los buenos deseos si bien pueden no funcionar para combatir los síntomas físicos, si funcionan muy bien para ayudar a reducir la ansiedad, el cansancio, el estrés, el dolor y la depresión que van aparejadas con la enfermedad.


Y esto justamente fue lo que quisieron hacer todos los trabajadores de El GranSan, el centro de confección colombiana más grande del país. Mandar su amor y solidaridad a Héctor a la antigua, por medio de cartas escritas y decoradas por ellos mismos en las que lo invitaban a ser fuerte, a seguir luchando, a no perder la fé. Al final Héctor perdió la lucha contra su leucemia, pero esas cartas hicieron diferente su despedida, la llenaron de amor.


En esta semana de los niños quisimos rendir un homenaje a la memoria de Héctor, quien a su corta edad tuvo de que dejar su vida y a su familia, pero que lo hizo sonriendo y creyendo en que algún día sería Director de un banco, creyendo que la lucha había que darla hasta el último suspiro y que la vida merece ser vivida siempre, así sea conviviendo con un monstruo.