CITIUS, ALTIUS, FORTIUS

Euskadi

Por, Juan José Muñoz Goikoetxea

“Sueña siempre. Y apunta más alto de donde creas que puedas llegar” (William Faulkner dixit).

!! A por el coliderato !! Este domingo a partir de las 12:00 horas, nuestra Real Sociedad visitará al Celta de Vigo en el estadio de Balaídos, en encuentro correspondiente a la 10ª jornada de la liga 2019-2020, con la seductora ilusión de lograr una victoria que le igualaría al Barcelona en la cresta de la tabla, siempre y cuando el Granada no se imponga al Betis en terreno nazarí.

La bella y a la vez indómita puesta en escena de la Real, sigue fortaleciéndose semana tras semana, e incluso los medios de comunicación a nivel estatal, empiezan a tomar en consideración las potencialidades de un equipo que a punto de llegar al final del primer cuarto de la liga, ocupa zona de Champions League.

La jerarquía y el ejercicio de estilo que muestra la Real en el césped, sigue ensimismando a propios y a extraños, y los seguidores txuri urdines no queremos que concluya nunca este primoroso viaje por una temporada en la que no existen subterfugios para las dudas.

En el episodio nº 10, deberemos hacer frente al Celta de Vigo, un equipo que vive en la extraña paradoja de gozar después de mucho tiempo de la hegemonía del fútbol gallego (aderezado por el hundimiento del Deportivo de la Coruña), pero al mismo tiempo sufrir con un decepcionante inicio de curso (en estos momentos son decimosextos).

Se puede decir que el Celta es un equipo “repleto de buenas intenciones, pero ayuno de sustancia”.

Evaluando individualmente a la plantilla celtiña, comprobamos que en la misma cuentan con futbolistas de la talla creativa de Iago Aspas, Denis Suárez, Rafinha, Santi Mina, o Brais Méndez.

Sorprende por ello, que los vigueses hayan logrado tan sólo 5 goles en 9 partidos (el tercer peor ataque del campeonato), y que lejos de mostrarse como un candidato para luchar por Europa, esté engullido en una dinámica tan preocupante.

Podemos encontrar ciertos paralelismos entre el Celta y nuestro anterior rival (el Betis), ya que su pulcra propuesta futbolística concede excesivos espacios a sus adversarios.

De todos modos, su entrenador Fran Escribá ha intentando moderar dichos conceptos básicos sin fruto alguno, lo cual le ha puesto en el disparadero estando en entredicho su continuidad a corto plazo.

En lo que respecta a la Real, seguimos navegando en una balsa de aceite. Ningún conflicto interno, ninguna voz altisonante, ningún lesionado (más allá del viacrucis que está padeciendo Asier Illarramendi por los quirófanos), ningún debate acalorado entre aficionados…

A ello está colaborando especialmente Imanol Alguacil, que está sabiendo dirigir el buque realista alejado de absolutismos estériles, equilibrando el cariño y la exigencia a sus jugadores, huyendo del conformismo y gestionando de manera brillante los entrenamientos y los partidos. Sus números y su talante hablan por sí solos. Imanol puede convertirse en el Alberto Ormaetxea del siglo XXI.

También quiero poner especial hincapié en la labor de jugadores como Mikel Merino o Portu, cuyos méritos a veces pasan de puntillas por el reconocimiento supremo a la excelencia de Odegaard o a los goles de Mikel Oyarzábal y Willian José.

Merino disipadas algunas dudas que suscitó el curso pasado, se ha reivindicado como el pulmón por el que respira la Real, y Portu con su fútbol eléctrico y su instinto goleador, ha solidificado el esquema táctico.

Lo cierto es que la mayor fortaleza de la Real reside en un centro del campo tan lleno de jugosas y amplias alternativas sobre los que se está canalizando el éxito txuri urdin.

Seguramente Imanol recupere su once tipo, tras las altas de Llorente y Aritz Elustondo, aunque tampoco es descartable que Le Normand y Zubeldia repitan en el centro de la defensa. Se nos avecinan tres partidos en siete días, aunque en mi modesta opinión, si es irreversible recurrir a las rotaciones las aparcaría para el duelo del próximo miércoles en Anoeta ante el Levante.

En lo que respecta a la portería, todo hace indicar que Alex Remiro tendrá su primera oportunidad para defender la meta donostiarra fuera del Reale Arena, tras las brillantes prestaciones que ofreció el pasado fin de semana.

En cuanto a las reminiscencias históricas de Balaídos, desmitificada la leyenda negra dictada en 2003, la Real en esta última década tiende a salir airosa de Vigo, con la excepción del curso pasado, en la que caímos por 3-1 en un doloroso encuentro condicionado por la expulsión de Willian José.

Si no se produce ninguna cuestión extraña que erosione el curso normal de los acontecimientos, la Real tendrá opciones altas de conquistar una victoria que podría elevarnos a un coliderato (por el aplazamiento del Barcelona-Real Madrid), que en mi modesta opinión. iría más allá de lo anecdótico.

Evocando la histórica frase pronunciada por el barón Pierre de Coubertin, en la inauguración de los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna en 1896, “citius, altius, fortius” (más rápido, más alto, más fuerte).

Nunca te detengas, Real.

Busca ser aún más veloz, aún más fuerte, y aún más ambiciosa.

A ganar en Vigo, y a seguir soñando con todo !!!

Aupa Real !!!!!