Bosnia Herzegovina cientos de niños y niñas migrantes y refugiados

Internacional

Bosnia Herzegovina se ha convertido en un punto de acceso para cientos de niños y niñas migrantes y refugiados, al encontrarse en la ruta hacia las zonas fronterizas de Europa occidental.

Según las autoridades, en estos momentos, hay más de 50 niños y niñas durmiendo en la calle sin ningún tipo de apoyo ni protección y cerca de 500 niños refugiados no acompañados en varios albergues del país.

Al no poder quedarse mucho tiempo en estos centros, y tras el cierre de dos campos de refugiados en la región, muchos menores no acompañados acaban viviendo en edificios en desuso o autobuses averiados y quemando plástico para calentarse y sobrevivir a las bajas temperaturas, con el peligro que esto conlleva.

Este fin de semana, las temperaturas podrían bajar hasta los -8ºC en algunas zonas del país. En los peores casos, y sin un apoyo urgente, estas condiciones pueden ser mortales…

Talal forma parte del equipo de Save the Children que trata de encontrar y ayudar a estos niños, niñas y familias en movimiento, incluyendo los que viajan solos y los que por alguna razón han sido separados de su familia.

u trabajo consiste principalmente en encontrarles un alojamiento más seguro contactando con la Organización Internacional para las Migraciones. Muchas veces, lo único que puede hacer por ellos es darles agua y mantas, debido al cierre de varios campos y la poca capacidad de acogida de los que siguen abiertos.

Acompañamos a Talal durante varios días para conocer su día a día y los peligros y dificultades a los que se exponen estos niños y niñas. Un día el equipo llegó a un edificio abandonado donde encontraron a un grupo de menores calentándose quemando plástico. Lo han perdido absolutamente todo – algunos no tienen ni papeles – y viven solos en condiciones inhumanas.

Talal nos contaba lo siguiente: «En lugares tan horribles como este antes había cientos de personas. Ahora, por culpa del clima tan duro, solo quedan 10 personas y la mitad de ellos son niños. Pero al menos, se protegen de la nieve, del frío, de la lluvia y el barro«.

Talal nos repitió las palabras que un chico muy joven utilizaba para resumirle perfectamente la situación que viven:

¿Qué debo hacer? No puedo ir a Croacia, no puedo volver a Sarajevo, no puedo volver a mi país, no puedo acceder al campamento y no puedo quedarme fuera. Hace demasiado frío para quedarse afuera en la calle.«

Su situación es desesperante y son los más olvidados… Para la mayoría de estos niños no existe en estos momentos otra opción, no tienen donde ir y su bienestar depende exclusivamente de la asistencia humanitaria.

Su trabajo cuando llega el frío y las bajas temperaturas se convierte en una emergencia humanitaria y un trabajo contra reloj. Cada hora cuenta.

«Esta es una de las razones por las que cada día visitamos este tipo de edificios abandonados, porque sabemos que en ellos se refugian cientos de niños no acompañados. De vez en cuando sí conseguimos sitio para ellos pero no es nada fácil. Muchas veces, lo único que podemos hacer es darles agua y mantas”.

A la amenaza que suponen estas condiciones tan extremas y la falta de comida se suma la llegada de la pandemia a los campos y lo peligroso que es para ellos contagiarse sin una asistencia médica básica disponible.

Ayúdanos a mantener este tipo de intervención y de programas en países como Bosnia para poder seguir ayudando a la infancia refugiada y migrante que más nos necesita.

Colaborando con 14€ al mes, por ejemplo, podemos dar un kit de invierno a 7 niños y niñas. Gracias por apoyar con tu firma los derechos más fundamentales de los niños y niñas más vulnerables.