BORRELL, NUEVO ALTO COMISIONADO DE ASUNTOS EXTERIORES DE LA UE

Artículos de opinión

Por La libertad es su derecho

Ser el nuevo jefe de la Diplomacia Europea le planta a Borrell en las manos la urgencia de su intervención para imponer a Argelia la protección, salvaguarda y garantía de los Derechos Humanos en los campamentos saharauis de Tinduf. Sí, a Argelia, país anfitrión de esos campamentos donde, desde hace 44 años, subsiste una parte de la población saharaui, condenada a unas condiciones de vida límites, sin derechos ni libertades, en favor del incremento desmedido de la corrupción y los negocios ilícitos del Frente Polisario.

La UE no reconoce a la autoproclamada RASD y deslegitimó al Frente Polisario en varias ocasiones. Ahora, con ciudadanos españoles secuestrados en los campamentos, a Borrell le van a llover las cartas que, desde hace días, denuncian violaciones de Derechos Humanos, las mismas que, estando en el Ministerio de Asuntos Exteriores español, iba acumulando y delegando en varias Direcciones Generales y en el Secretario de Estado.

Se va a cumplir un año de la intervención de miembros de esta Plataforma en una Comisión Parlamentaria de la UE, en la que por unanimidad se decidió exigir a España y a Argelia la apertura de un diálogo bilateral para la liberación de las 50 mujeres secuestradas por sus familias biológicas en los campamentos saharauis de Tinduf, así como se solicitó la intervención de la hasta ahora máxima responsable del Servicio Europeo de Acción Exterior, Federica Mogherini, para instar a la erradicación de esta práctica de violencia extrema contra la mujer.

Aquella patata caliente que guarda celosamente el Representante Permanente de España ante la UE, trasladada a Borrell en septiembre pasado, ha condicionado la relación con el Frente Polisario, al punto de asfixiar todos sus intentos de hablar de temas políticos en reuniones en el MAEC, dándole prioridad absoluta a la situación de las ciudadanas españolas Maloma Morales de Matos y Koria Badbad Hafed, que están privadas de libertad y de derechos ante la pasividad e incompetencia de los representantes del Frente Polisario. Y ahora, toca sumar a Bua Da Mohamed Fadel Breica, español detenido arbitrariamente, encarcelado sin cargos, en una absoluta violación de DDHH y de todos los convenios contra la tortura, trato degradante y cruel contra las personas, que afecta a otros ciudadanos de origen saharaui, como Mulay Abba y Mahmoud Zeidan.

Algunos miembros del movimiento solidario califican este nombramiento de «putadón», hecho que indica que no esperan ningún favoritismo, más bien temen acciones del nuevo jefe de la Diplomacia Europea, que fortalezcan las denuncias y valoren a los ciudadanos como personas y no como objetos de negociación. Porque la libertad no se negocia. ¿Soplan vientos de cambio?