Armas de guerra contra los terroristas: El fusil G36

España

¿Te has acostumbrado ya a ver a nuestros policías con fusiles de asalto en nuestras ciudades?

Ya es habitual ver a nuestras policías y a la Guardia Civil, portando armas de guerra en entornos urbanos y habitualmente el que vemos es el del fabricante alemán Heckler & Koch G36 KV (no equivocar el C o el E, que es el que utiliza nuestras Fuerzas Armadas). Atrás queda, sólo ver este tipo de armas en las puertas de comisarías y en los controles de seguridad ciudadana con los viejos fusiles, pero aún en uso “chopos” Cetme C.

El porte del fusil G36 se implanta como medida estratégica frente a los atentados terroristas que se empiezan a producir en las ciudades europeas con armas como el Kalashnikov (Ak47 o sus variantes según país de fabricación) y obligan a sacar a la calle este tipo de armamento hasta hacerse algo habitual en todos los países de la Unión. Hasta para los turistas es habitual como recuerdo de un viaje a París, sacarse una foto al pie de la torre Eiffel junto a los militares con sus fusiles FAMAS. Es el poder estratégico de igualar la potencia de fuego, frente a los agresores.

Este rifle, de calibre 5,56×45 mm, con una cadencia de disparo de 750 balas por minuto, sistema de tiro semiautomático o auto (“ráfagas”) y un alcance efectivo de entre 200 y 600 mts. (según elemento de puntería utilizado), en su versión más habitual cuenta con dos miras una de 3x y otra de 1 ó 1,5x de punto rojo. Con cargadores de 30 proyectiles, se suele prestar servicio con 2 de ellos, a veces unidos por un clip.

Este tipo de arma confiere las evidentes ventajas como la rapidez entre los disparos, la capacidad de carga, la distancia de tiro y el ”poder” del proyectil, pero además otra añadida, la eficacia del disparo. Bajo la tensión del enfrentamiento con arma corta el acertar el disparo más allá de 4 mts. se reduce tremendamente, con arma larga esta eficacia en los impactos se amplía hasta rangos de 15 a 20 mts. (informe AEITP) No olvidemos que los disparos errados pueden causar víctimas inocentes, una bala nunca se para sola.

La habilidad en el manejo de esta arma con mayores capacidades, debe ser mucho mayor que con arma corta. Un tirador con poca experiencia y teniendo que utilizar bajo estrés un arma automática puede terminar provocando un desastre. Si tenemos en cuenta, que una bala perdida de este rifle puede viajar más de 1,5 km, es claro que en una glorieta, centro comercial, plaza o calle terminará siempre impactando con algo  y cuando lo haga, producirá un rebote y continuará su marcha. Aún impactando en su objetivo en caso de que sea un terrorista atacante, lo normal es que se produzca el efecto de sobre penetración, es decir, que la bala atraviese al individuo y continúe la marcha aunque decelerada, pero habiéndose deformado y cambiado su dirección original. Si en cualquier calle de una ciudad con tránsito denso, se vacía un cargador de 30 proyectiles en algo más de 2,4 segundos, el desastre está garantizado.

La siguiente reflexión es si a todos los agentes que portan esta arma, se les ha facilitado una formación completa. Mi experiencia como tirador con fusiles de asalto es que hasta al menos haber disparado 1000 cartuchos con uno de estos rifles -en estático y contra diana-  no he llegado a “sentir” el arma cómoda entre las manos y para tener ese control bajo estrés todavía hay que ir “un paso más allá”.

El éxito perseguido con  la distribución generalizada de estas armas, no solo reside en la “amenaza de la fuerza”. Es necesario un conocimiento profundo de su uso, pues si hay que utilizarla, nunca debe producirse un desastre peor del que queremos evitar y esto es responsabilidad de los mandos de cada uno de los Cuerpos Policiales.

Ningún policía en la calle sin formación.  

Autor: Félix C Romero / Socio Fundador de AstEspaña.com (Entrenamiento Policial y Antiterrorismo) Fuente PolicíaH50