Argelia entre el poder ilegítimo y el autoritarismo militar

Internacional

En Argelia la quiebra del poder no es un secreto para nadie, las marchas del Hirak aún se movilizan desde 2019 ante una junta militar corrupta que desacredita a este país no democrático. No obstante, el poder argelino quiere realizar las elecciones legislativas con la fuerza como es el caso de la presidencia ilegal. El investigador Madjid Benchikh ha señalado que Argelia está gobernada por un ¨organismo político militar que depende del Mando militar¨.

En una tribuna publicada en el periódico «Le Matin de Argelia», el jurista argelino no ha prodigado sus palabras para poner de manifiesto el panorama político de su país, que está cautivo en la ira de las calles argelinas desde 2019 nacida de un rechazo de las instituciones corruptas, incapaces y no democráticas y de los oligarcas que se acaparan de las riquezas del país.

En el punto de vista del catedrático, es evidente que el país está gobernado por un organismo político militar que depende del Mando militar, y esta mascarada se refleja en los partidos que están en el poder; ya que ¨la mayoría de los partidos, numerosas asociaciones y sindicatos se han creado y trabajan bajo la vigilancia estrecha¨ de la junta militar, según indica el ex decano de la facultad de derecho de Argelia.

El presidente de la República, Abdelmajid Tebboune, provino de este mismo sistema de reinado y reparto dictado por los militares y no por el pueblo. Las elecciones asfixiantes, una vez anuladas por el Hirak, le concedieron la victoria a pesar de un récord de abstención y varios escándalos de manipulación que conocieron las urnas
¨No utilizo la palabra Hirak porque las cosas se han cambiado¨ ha declarado el presidente argelino en una reciente entrevista con «Point», calificando este movimiento de una minoría y afirmando que la gente del Hirak han interpretado la liberación de algunos manifestantes como una debilidad.

¨Tengo la impresión de que eso se ha interpretado como una debilidad. La gente pensaba que nos encontrábamos con espaldas contra la pared. Se equivocaron¨ ha añadido para justificar las medidas que bloquean estas manifestaciones.
En opinión del profesor Benchikh, el poder en Argelia, desde 1962, es ilegitimo dado que fue establecido por un Mando militar, y esta situación no hace más que empeorar las cosas. ¨la gestión de los recursos del país por parte de las instituciones sin representatividad ha fomentado la depredación y la corrupción a favor de pequeños grupos constituidos alrededor de los dirigentes, cuando, según ha explicado unas amplias capas populares viven muchas dificultades y cada vez son más marginadas¨.

En este sentido, el pueblo reunido gracias al Hirak como movimiento de protesta política y pacífica, pide sin ser escuchado desde 2019 un ¨Estado de derecho, democrático y social¨ y rechaza ¨el sistema político militar¨.

Mientras que el poder argelino apostaba por la muerte clínica del Hirak durante la pandemia de coronavirus, ha sido sorprendido por su más bella reanudación cada viernes y en otras ocasiones con la misma firmeza y vigor. Dicha firmeza del pueblo argelino que busca liberarse de una segunda ¨colonización¨ y de este poder autoritario, ha tropezado estas semanas con la prohibición de las marchas del Hirak y la criminalización de los manifestantes que pertenecen a todas las clases de la sociedad, entre ellos se destacan magistrales, abogados, médicos, enfermeros, intelectuales, periodistas y catedráticos.

El poder autoritario representado por Abdelmajid Tebboune ha seguido violando los derechos humanos a pesar de las amonestaciones de las instituciones internacionales y los informes punzantes que describen la situación catastrófica del país. Hoy y en espíritu de la junta militar que quiere hacerse con todos los poderes, la hoja de ruta de Tebboune va a dar paso para una nueva etapa, la de las elecciones legislativas que pretende eliminar toda forma de oposición en el país y consagrar el pensamiento único en un país de más de 42 millones de personas.

El profesor Benchikh ha reconocido que ¨estas elecciones nunca han servido a plantear, contribuir, o arreglar los problemas de la población¨, no sirven más que para cubrir el ¨sistema político autoritario¨ de formas múltiples que goza oficialmente de diversas prerrogativas en materia de policía y de seguridad interior y exterior y que controla la vida política, económica y social del país.